Tomar el juego en serio


La semana pasada, Segunda lanz la primera parte de su plan: Comer. Y una vez que el deslumbramiento ocasionado por las tapas pas, supo que su aventura con Lady Piola no haba terminado. Las dos se pusieron a contemplar un sinnmero de ideas. La segunda parte de su plan se les ocurri de repente: Jugar.

Cundo fue la ltima vez que usted jug, que hizo algo divertido por el simple hecho de hacerlo?

Al hacerme esta pregunta, despus de mi divorcio, me qued sin respuesta. En algn punto del camino, me haba olvidado de que la vida poda enfrentarse con sentido ldico. Yo sola pensar que si dejaba de ser la esposa, la madre, la hija, la trabajadora, la amiga perfecta??, mi vida se desmoronara.

Usted se est contando la misma hostoria?

Si abordar un avin y comer tapas hicieron que Segunda se diera cuenta de esto, quizs otro vuelo fuera lo indicado. Cuando llegu a Escocia, estaba decidida a jugar y divertirme en serio. Por lo tanto, el plan era no tener un plan. A medida que recorra este lindsimo pas no estaba segura de lo que estaba buscando hasta que lo escuch. La risa se desbordaba de un bar, y eso era problemtico, porque yo nunca haba estado en un bar sola. De hecho, mi “yo” anterior hubiera juzgado probablemente a esa clase?? de mujeres. Apur el paso, llegu a la esquina y dud, pero la risa me llamaba. Respir profundamente, di la vuelta y cruc el umbral del bar.

Adentro todos estaban bailando y riendo como si no tuvieran una sola preocupacin en el mundo. No s de dnde saqu el coraje, pero a los pocos minutos estaba invitando a un local a bailar. Quin era esta mujer en la que me haba convertido? Pronto, mi risa se haba unido a las de los dems. No hay nada mejor que un paso de baile bien sincronizada para que te d vuelta el mundo por completo. Mi vida anterior se haba definido como matrimonio y, a pesar de que muchas de mis amigas solteras se quejaban de sus citas, secretamente yo envidiaba su supuesta libertad. Hoy comprendo que no se trata de ser soltera, divorciada o casada, sino de sentirse en casa con una misma.

Al da siguiente, desde las alturas de los Highlands escoceses, recorr las cadenas montaosas con la vista. Algo haba cambiado. Haba vitalidad en mi paso. Me re. Cuanto ms me alejaba por los caminos de tierra, ms liviana me senta. Me haba desconectado de mi cuerpo. Pero ahora hasta eso estaba cambiando. La fase tres de mi plan me impuls a seguir.

Los espero la prxima semana, para leer juntos otro captulo de Segunda.

Un abrazo,

-Gaby