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¿Cómo calificas a tu país en materia de derechos humanos?

Publicada el 17/12/2013 por |Autor de AARP Blog Comments

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La Organización de las Naciones Unidas celebró los 20 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, destacando los 20 logros más importantes que se alcanzaron desde 1993 en un ámbito que sigue teniendo enormes desafíos.

No voy a desmerecer los progresos alcanzados, pero prefiero enfocarme en los desafíos que quedan por delante en la lucha por promover y mejorar la dignidad, la libertad y los derechos de todos los seres humanos.

Más específicamente, me gustaría apuntar o, más bien, que cada uno se apuntase a sí mismo y se preguntara con sensatez: ¿qué hago yo y de qué manera contribuyo a que cesen los abusos, las violaciones, las ejecuciones, las desapariciones y otros crímenes horrendos que siguen ocurriendo día a día en América Latina?

Digámoslo claro. Los activistas y las Organizaciones No Gubernamentales son quienes llevan el alicaído liderazgo de los derechos humanos, mientras los demás hacemos la vista gorda o vemos el problema de lejos.

¿Por qué? ¿Hasta cuándo?

 

Hagamos una autorreflexión sobre el papel que cumplimos como ciudadanos en favor de los derechos humanos en nuestros países. Quisiera equivocarme, pero me temo que la mayoría de nosotros opta por el silencio en vez de la denuncia.

1963: Un año decisivo en la lucha de los derechos civiles

Cuando callamos nos hacemos cómplices de las violaciones y ayudamos a perpetuar una práctica que es común a la mayor parte de los países de América Latina: la impunidad, la falta de castigo —y a menudo de investigación— a aquellos que son responsables por cometer los abusos más viles contra los derechos humanos.

El llamado es para ti y para mí. Nunca es tarde, pero empecemos ya. Los invito a responder esta pregunta básica:

  • ¿Cómo calificas a tu país en materia de derechos humanos?

Probablemente tu respuesta no cambiará la situación de la noche a la mañana, pero sin duda podrás decir que no te callaste. Y tu voz, sumada a la de otros forjará un nuevo liderazgo que es lo que hoy requiere la lucha por los derechos humanos.

Claro, ese liderazgo comienza por denunciar todas las violaciones contra esos derechos, independientemente de la soberanía o el tinte político de los gobiernos. A las víctimas de violaciones a los derechos humanos no les importa la ideología de los violadores.