¿Cómo calificas a tu paí­s en materia de derechos humanos?

La Organización de las Naciones Unidas celebró los 20 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, destacando los 20 logros más importantes que se alcanzaron desde 1993 en un ámbito que sigue teniendo enormes desafí­os.

No voy a desmerecer los progresos alcanzados, pero prefiero enfocarme en los desafí­os que quedan por delante en la lucha por promover y mejorar la dignidad, la libertad y los derechos de todos los seres humanos.

Más especí­ficamente, me gustarí­a apuntar o, más bien, que cada uno se apuntase a sí­ mismo y se preguntara con sensatez: ¿qué hago yo y de qué manera contribuyo a que cesen los abusos, las violaciones, las ejecuciones, las desapariciones y otros crí­menes horrendos que siguen ocurriendo dí­a a dí­a en América Latina?

Digámoslo claro. Los activistas y las Organizaciones No Gubernamentales son quienes llevan el alicaí­do liderazgo de los derechos humanos, mientras los demás hacemos la vista gorda o vemos el problema de lejos.

¿Por qué? ¿Hasta cuándo?

 

Hagamos una autorreflexión sobre el papel que cumplimos como ciudadanos en favor de los derechos humanos en nuestros paí­ses. Quisiera equivocarme, pero me temo que la mayorí­a de nosotros opta por el silencio en vez de la denuncia.

1963: Un año decisivo en la lucha de los derechos civiles

Cuando callamos nos hacemos cómplices de las violaciones y ayudamos a perpetuar una práctica que es común a la mayor parte de los paí­ses de América Latina: la impunidad, la falta de castigo -y a menudo de investigación- a aquellos que son responsables por cometer los abusos más viles contra los derechos humanos.

El llamado es para ti y para mí­. Nunca es tarde, pero empecemos ya. Los invito a responder esta pregunta básica:

  • ¿Cómo calificas a tu paí­s en materia de derechos humanos?

Probablemente tu respuesta no cambiará la situación de la noche a la mañana, pero sin duda podrás decir que no te callaste. Y tu voz, sumada a la de otros forjará un nuevo liderazgo que es lo que hoy requiere la lucha por los derechos humanos.

Claro, ese liderazgo comienza por denunciar todas las violaciones contra esos derechos, independientemente de la soberaní­a o el tinte polí­tico de los gobiernos. A las ví­ctimas de violaciones a los derechos humanos no les importa la ideologí­a de los violadores.