Entre la ciencia y la ética: ¿Bebés a la carta, o la desaparición de enfermedades sin cura?

Bebés con tres padres biológicos. Abuelas que dan a luz a sus nietos, la maternidad después de la menopausia, la eliminación de enfermedades hereditarias… Parecerí­a ciencia ficción, pero ya es realidad. Los avances de la tecnologí­a son tales que, a solo 35 años del nacimiento de la primera bebé concebida in vitro -la inglesa Louise Brown, nacida en 1978- decenas de miles de mujeres en Estados Unidos acuden a este procedimiento para poder concebir, muchas de ellas mayores de 40 años.

Fecundación in vitro (FIV), In vitro fertilization (IVF)De hecho, en el 2012, en Estados Unidos nacieron 61,740 bebés concebidos in vitro, o sea, el 1.5% de los 3.95 millones de bebés nacidos ese año en el paí­s, según informa el departamento de Salud y los Centros Para el Control y la Prevención de Enfermedades. Ahora, los gobiernos de Estados Unidos y de Gran Bretaña contemplan la autorización de una nueva técnica que utilizarí­a el ADN de tres personas para eliminar la incidencia de enfermedades como el mal de Parkinson o la distrofia muscular en bebés que tienen padres que portan los genes de estos males.

Dichas enfermedades se heredan del genoma mitocondrial de la madre, material genético que existe independientemente de los cromosomas del ADN nuclear. La idea serí­a sembrar, en un óvulo o embrión donado por una mujer con genoma mitocondrial saludable, y cuyo ADN nuclear haya sido retirado, el núcleo del embrión fertilizado que contiene el ADN nuclear de la madre y el padre. Lo que resultarí­a en un bebé producto del material biológico de tres personas: El bebé resultante tendrí­a 20,000 genes heredados de sus padres, y 37 genes de la mitocondria de la mujer donante.

(La técnica de utilizar óvulos combinados de dos mujeres también podrí­a permitir a mujeres mayores tener hijos, si sus óvulos ya no tuvieran la calidad óptima.)

No faltan quienes advierten de los peligros que podrí­an resultar de estos adelantos médicos, entre estos cuestiones legales y de ética sobre el parentesco del bebé y los efectos genéticos a corto y largo plazo en niños procreados de esta forma.  A diferencia de la ciencia que permite la fecundación in vitro, esta manipulación genética afectarí­a no solamente al individuo, sino también a todos sus descendientes.

Ante estas interrogantes sus proponentes recalcan que no se trata de ingenierí­a o modificación genética.

“Lo que estamos haciendo, sin cambiar en absoluto el ADN de la madre, es dejar que se desarrolle en un medio sin enfermedades”, Susan Solomon, directora del New York Stem Cell Foundation, uno de varios centros que desarrollan la técnica, dijo en entrevista a CNN.

A su vez, el doctor Shoukhrat Mitalipov, investigador asociado al Oregon Health & Science University en Portland, explica que el objetivo es remplazar o “corregir” genes que han mutado, ya que las enfermedades producto de defectos en el genoma mitocondrial no tienen cura.  Su equipo ya ha logrado el nacimiento de cinco monos utilizando la técnica; ahora desean probarla en mujeres, para lo cual necesitarí­an autorización gubernamental.

Confieso que la idea de prevenir, o lo que es más, erradicar enfermedades devastadoras e incurables me es atractiva. Después de todo, en menos de un siglo la medicina nos ha dado vacunas, antibióticos, cirugí­as robóticas, resonancia magnética – ¡la pí­ldora anticonceptiva!- y toda una suerte de opciones que nos permiten manipular nuestros cuerpos de formas que nunca antes estuvieron a nuestro alcance.  Pero igualmente pienso que debemos ser responsables. ¿Cómo saber de las consecuencias de estos experimentos en los seres humanos? ¿Qué pasa si a lo largo de 20 años nos damos cuenta de que esta técnica tiene consecuencias insospechadas? ¿Y qué de los riesgos relacionados con embarazos en mujeres cada vez mayores, y con sus hijos?

Y ustedes, ¿qué piensan?

 

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Video: YouTube | Foto:  ugurham/Istockphoto

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