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¡A viajar sin miedo y cuidando nuestra salud!

Publicada el 28/05/2014 por |Autor de AARP Blog Comments

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First-aid kit designed as a suitcase with passports, plane tickets and clothes inside, stethoscope and globe standing on world map. Medical tourism concept. Me decía mi madre el otro día: “Hija, es que cuando nos ponemos viejos, perdemos facultades. Hasta la persona más inteligente se da cuenta de que ya su cerebro no funciona igual”.

Esto en medio de nuestra conversación sobre el viaje que emprenderemos este verano. Yo vivo en la República Dominicana y mi madre vive en Puerto Rico. Si queremos viajar juntas, ¡en algún lugar nos tenemos que encontrar! Ella usualmente es la que viaja sola a encontrarse conmigo porque yo viajo con mis hijos y mi esposo. No es lo mismo movilizar a cuatro personas que a una sola. ¡Y esto le toca a la abuela! Pero este verano el prospecto de hacer un viaje transatlántico sin acompañantes no le hace mucha gracia. Me imagino que no es fácil de asimilar para una persona mayor estar tantas horas sola en tránsito y sin control de lo que pueda suceder en el camino. Sobre todo si se trata de temas de salud.

Nuestra salud — comenzando por el prevenir caer enfermos o el poder resolver cualquier crisis que surja en el trayecto de nuestras vacaciones— se convierte en una preocupación importante en la vida del turista maduro.

Yo, que todavía me siento más aventurera, reconozco que también soy muy planificadora sobre todo cuando se trata de viajar con mi familia. Y si es a un destino lejano y desconocido pues aún más. Pero no puedo permitir que esto empañe nuestra emoción por viajar.

Por eso comienzo con semanas de anticipación a hacer una lista de los temas que tengo que tratar, lo que tengo que hacer y conseguir para el empaque de nuestro equipaje (en inglés) y la información que debo tener siempre al alcance de mi mano. Lo apunto todo, porque confieso que también a mí se me olvidan las cosas.

Dos excelentes recursos para el viajero maduro, son las páginas del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y las del World Health Organization o WHO. En ellas se encuentra orientación para ayudar a las personas a planificar su viaje y prevenir enfermedades. Al fin y al cabo, es responsabilidad del turista informarse de antemano sobre las condiciones sanitarias del país que va a visitar, cualquier advertencia sobre epidemias actuales, los requisitos de vacunación y recursos del sistema de salud en el lugar en que hará sus visitas.

Aspectos a considerar son: la calidad del agua potable y la salubridad de los alimentos, los focos de contaminación con gérmenes, enfermedades de transmisión mediante mosquitos, protección durante las actividades al aire libre y/o acuáticas. También es buena idea hacerse de una lista de doctores, hospitales y clínicas cercanas al lugar de alojamiento.

Y esto es lo que yo hago. Comienzo llamando por teléfono a nuestros médicos de cabecera y si es necesario vamos a una consulta para revisar nuestros medicamentos, obtener las recetas necesarias para cubrir el tiempo que estaremos fuera de casa.

También llamo a la compañía del seguro médico, para confirmar los términos de nuestra cobertura fuera de casa, en otros países y los protocolos a seguir en caso de emergencias. Todo lo concerniente a los aspectos administrativos de la cobertura médica debe estar claro y en orden. Acto seguido, pongo en mi cartera de viaje las tarjetas del seguro, para que no se me olviden.

Luego voy a la farmacia, con nuestras recetas en mano y con la lista de medicinas y remedios que debo llevar conmigo para mi familia, las cantidades que debo comprar para cubrir el uso durante todo el tiempo que estaremos fuera.

En ocasiones, también he llamado a la línea aérea para ponerlos sobre aviso sobre las necesidades durante el viaje en avión. Lo mismo aplica a los cruceros.

No está de más comunicarse con el hotel en donde uno se va a hospedar y familiarizarse con sus recursos y ofrecimientos. Muchas veces los hoteles con preaviso acomodan las necesidad de sus huéspedes con condiciones de salud y pueden buscar soluciones y alternativas de habitaciones o facilidades de baño, cama, acceso a entradas y salidas.

Y por supuesto, siempre dejo a un familiar bien informado de todo nuestro itinerario.

Con esto ya me siento más segura por mi familia y por mí. Así puedo decir con tranquilidad ¡nos vamos, sígannos los buenos!

Foto: adventtr/iStock

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