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¿Listo para enfrentar al TSA cuando tienes una condición salud?

Publicada el 17/06/2014 por |Autor de AARP Blog Comments

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¿A quién no le da estrés pasar por las máquinas del control de seguridad de un aeropuerto hoy en día? Que si los rayos X, la cabina de escáner de cuerpo completo, los detectores de metales, cateos a mano (en inglés) y pruebas de pólvora en los dedos, yo los he pasado todos. Seguro que ustedes también.Airport Security

Verme cara a cara con esas docenas de agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) no es agradable para mí. Si bien entiendo que están ahí con el propósito de protegernos de cualquier persona malvada con intenciones terroristas, pues lo cierto es que los inocentes tenemos que someternos a sus requerimientos y cuestionamientos sin decir mucho, sin quejarnos, so pena de que nos consideren insurgentes ante la ley.

¿Pero cómo hacer valer nuestros derechos como pacientes de una condición de salud (en inglés) —como viajeros con medicamentos delicados, prótesis, máquinas terapéuticas y hasta de mantenimiento de la vida— cuando tenemos que pasar por la seguridad de un aeropuerto?

Yo me encuentro ahora mismo haciendo un ejercicio preparativo para contestar esta pregunta. El verano, las vacaciones y los viajes comienzan y ya tengo estrés. Quizás la contestación reside en estar debidamente preparado para contestar cualquier cuestionamiento del personal del TSA y hasta en educarlos y armarnos con “guantes de seda y paciencia” para que no se sientan amenazados con nuestro conocimiento.

En mi caso, siempre que mi esposo y yo pasamos por la seguridad del TSA tenemos varias cosas que explicar. Él es diabético Tipo 1 desde niño y desde hace algunos años utiliza un infusor de insulina (en inglés), el cual por la naturaleza delicada de su funcionamiento no puede pasar por máquinas de rayos-x y tiene que ser revisado a mano. El problema es que el infusor, de la compañía Tandem, luce tan pequeñito y tan moderno que cualquiera diría que es un teléfono celular como el iPhone 5. Ya he perdido la cuenta de las veces en que hemos tenido que explicar que NO lo es. Algunos agentes simplemente NO nos creen. Yo me tengo que morder la lengua para no formar un escándalo sobre los derechos del paciente y el viajero (en inglés) y vestirme de paciencia para explicar.

Es lamentable decirlo pero no todos los agentes del TSA están debidamente adiestrados para tratar con la debida consideración y compasión a una persona con una condición médica. Para los efectos, los asistentes de vuelo de las líneas aéreas tampoco. Algunos hasta desconocen las políticas de sus compañías sobre el trato y los derechos de un paciente a transportar sus equipos de necesidad médica en un avión. Recuerdo un viaje que hicimos mi esposo y yo de Nueva York a Santo Domingo en el que un asistente de vuelo le quiso quitar el bulto con toda la insulina, para mandarlo por equipaje. Para hacer el cuento corto, tuvimos que negociar hasta con el capitán del avión. Finalmente, con el texto de las políticas de la aerolínea sobre el equipaje de mano en mi poder, el asistente de vuelo se retractó de su trato equivocado.

Lo mejor entonces, ahora que reviso mi estrategia para este verano, es cargar con los documentos oficiales —recetas, indicaciones médicas, cartas de nuestros doctores— para poderlas presentar como evidencia a todo el que pregunte. Lo mismo aplica a personas con prótesis, reemplazos de rodillas, implantes de caderas, tanques de oxígeno y toda la variedad de artículos médicos. Aquí les incluyo los enlaces a las guías de la Administración de Seguridad en el Transporte, TSA para que anden preparados. Es mejor prevenir que tener que lamentar.

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Foto de Slobo Mitic via Istockphoto.com