Cómo nos referirnos a los mayores y cómo les gusta que los llamemos

Con el paso de los años no sólo vienen la experiencia y la sabidurí­a, sino la jubilación, la seguridad social, algunas deficiencias de salud y también algunos apodos o referencias irritantes, especialmente hacia los más viejos entre nosotros.

Y es que el problema que para las familias y la sociedad en general suponen las personas de edad avanzada se plantea incluso en lo más elemental: no sabemos ni cómo referirnos a ellas. Tercera edad, personas mayores, viejos, abuelos… Cada expresión tiene sus connotaciones, la elección no es baladí­. Otros usan términos algo ofensivos como “arcaico”, “oxidado”, “patriarca” y hasta “pasado de moda”.

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En el fondo, este problema de denominación manifiesta la incertidumbre que padecemos ante los grupos socialmente menos favorecidos, o marginados de la vida cotidiana. ¿Dónde los colocamos? ¿Cómo los valoramos? ¿Cómo los tratamos?

The Washington Post plantea que tanto los periodistas y los polí­ticos, así­ como la gente del común, necesitan una forma para referirse a los que entran en sus años más avanzados. Incluso su manual de estilo indica que cuando la edad es relevante para un artí­culo el uso de algunas palabras puede ser debatible, pero advierte que hay que tener cuidado con adjetivos tales como ancianos, y otros, y afirma que especialmente los reporteros jóvenes tienden a utilizar estas palabras que probablemente los aludidos no apreciarí­an.

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Pero, ¿cómo quieren que los llamados? Inna Jaffe, de NPR, realizó una encuesta entre 2.700 oyentes presumiblemente de edad avanzada, tratando de descifrar este dilema. Los resultados dieron a conocer que “adulto mayor” (según el 43% de los encuestados) es el término que más les gusta escuchar. Simple y directo.

Casi una tercera parte dijo que les gusta la palabra “anciano” y casi a un tercio le gusta “senior”, mientras que sólo el 12% prefiere el calificativo de persona de “la tercera edad”.

A continuación quedaron los términos que fueron desaprobados e incluso algunos fueron odiados, como por ejemplo “viejos” y “veteranos”. Incluso expresiones de uso frecuente en un contexto positivo como “envejecimiento positivo” o “envejecimiento exitoso” no pasaron la prueba. La mayorí­a de los encuestados también bajó los pulgares a términos como “años dorados” y “geriátrico”.

El problema que identificó Jaffe es que muchas de las palabras que usamos para los adultos mayores -términos vagos como “jubilados”- ya no reflejan la realidad. Muchos no se jubilan a los 65 años. Si, por ejemplo, Hillary Clinton llegara a la presidencia en 2016, tendrí­a 69 años cuando comience su mandato. La esperanza de vida en los Estados Unidos es de 78,7 años.

En otras palabras, los “viejos” no son lo que solí­an ser.

Y a ti, ¿cuál te parece la palabra más apropiada para llamar a los mayores? ¡Opina!

Foto: laartist/istockphoto

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