¿Qué tan seguros están tus datos en la nube? 5 consejos

No hay marcha atrás, tarde o temprano la tecnología obligará a las compañías y a los particulares a almacenar los datos en la nube, término que se utiliza para describir un sistema de almacenamiento de datos, fotos y servicios en general a través de internet, ya sean profesionales o personales.

Hasta allí todo está bien. Que todo esté conectado a la red supone muchos beneficios para los usuarios, contar con las ventajas y comodidades de que todos nuestros aparatos se comuniquen unos con otros para adaptarse a nuestras necesidades y hacernos la vida más fácil es el rumbo natural de la era digital.

Las preocupaciones surgen cuando se habla especialmente de seguridad. ¿Qué tan seguros están tus datos en la nube? A juzgar por los recientes acontecimientos en los que se vio involucrada la protagonista de ‘Los juegos del hambre’, Jennifer Lawrence, no hay nube segura para almacenar la información. Al menos no para los piratas informáticos.

A raíz de la publicación de fotografías en las que la ganadora del Óscar y otras celebridades posan desnudas hay dos tipos de reacciones: la primera es condenar la violación flagrante de la privacidad, y la segunda, tomar las precauciones del caso. Estos son algunos consejos y recomendaciones para que uses la nube de forma más segura y… discreta:

iCloud1. No subas material delicado a la nube: Entiéndase por delicado documentos comprometedores, delicados o fotos que luego te harán sonrojar o poner en apuros. En otras palabras, evita la tentación de subir tus selfies nudistas y las fotos de la fiesta “loca” que tuviste el otro día. La razón primordial es que la mayoría de los servicios populares de almacenamiento no cifran (encriptan) tus datos. Pero si insistes en guardar datos privados, no utilices servicios que no ofrezcan cifrado de tus archivos, y que se reserven el derecho de copiar tus datos y quedárselos aún cuando cierres tu cuenta.

2. No confíes plenamente en la nube para guardar archivos: En la nube no eres dueño de nada, solo estás rentando un servicio temporalmente, con servidores interconectados, discos duros de verdad donde se guardan las copias de tus datos. Susceptibles a peligros reales como perderse, dañarse o ser robados.

3. Averigua cómo funciona tu servicio en la nube: Si no estás seguro de lo que es el almacenamiento en la nube, asegúrate de leer el acuerdo de usuario del servicio en el que estás pensando inscribirte. No hay duda de que es difícil y aburrido, pero es muy importante saber realmente que necesitas para hacerles frente. De este modo, no te llevarás ninguna sorpresa a la hora de utilizar el servicio. Es clave que te ofrezcan una medida de seguridad adicional conocida como “autenticación de dos factores”, que requiere que los usuarios verifiquen su identidad en un proceso de dos pasos utilizando diferentes contraseñas.

4. Usa discos duros externos para guardar copias: El disco duro sigue siendo el principal elemento de almacenamiento de información del sistema de cómputo. Tanto el sistema operativo, las aplicaciones o programas como los archivos de datos se encuentran almacenados en esta unidad ya que es la que ofrece mayor confiabilidad y mayor eficiencia en el manejo de la información. Adicionalmente ahora vemos en las tiendas decenas de discos duros portátiles en donde puedes guardar copia de tus datos… no le hace daño a nadie, más si son cosas que valoras mucho y no quieres perder.

5. Tómate en serio las contraseñas: Probablemente habrás escuchado decenas de veces esta advertencia, pero todavía la mayoría de las personas no la siguen. De hecho, todas las historias sobre intromisiones en cuentas se producen por una contraseña fácil de crear y de recordar. Por otra parte, la duplicación de la contraseña de correo electrónico de otros servicios que utilizas (Facebook, Twitter, Dropbox) es una trampa. Así que nada cuesta crear contraseñas más seguras (se recomiendan números, mayúsculas y signos) y cambiarlas cada cierto tiempo.

En conclusión, la regla para la nube podría ser: cuanto menos subas, menos te expones.

Foto: pixelfit/istockphoto

 

 

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