La chikungunya avanza por el Caribe

“La pregunta no es si me va a dar la chikungunya, la pregunta es ¿cuándo me va a dar?”Chikungunya-inforgrafia

Hace unos días leí este comentario de un amigo que vive en Puerto Rico que creo que refleja bien el sentir de la comunidad ante la amenaza que se vive actualmente en la isla por el virus de la chikunguya. Tanto los casos reportados por el Departamento de Salud de Puerto Rico, como los que reportan las personas enfermas de manera informal indican que la propagación del virus parece no tener freno.

Las personas mayores de 65 años, los niños y los pacientes con sistemas inmunológicos comprometidos son los más vulnerables a sufrir de complicaciones graves secundarias a la chinkunguya. Si bien se estima que la chikungunya no mata de la misma forma que lo puede hacer el dengue hemorrágico, lo cierto es que ya se han reportado casos de muertes asociadas a este virus en personas que sufrían de enfermedades crónicas anteriormente.

Según el último informe de la Organización Panamericana de la Salud, (OPS) al 19 de septiembre la epidemia se había regado mayormente por todo el Caribe. Los países más afectados son Martinica, Guadalupe, San Martín, San Bartolomé y la República Dominicana; esto según la incidencia de casos relativa al número de habitantes en total. En Estados Unidos, la mayoría de unos 1050 casos de chikungunya reportados, se consideran como “importados”, por viajeros que se han trasladado desde los países focos de la epidemia a los estados continentales.

Pero lo que yo me encuentro más interesante es que también existe una gran disparidad entre los casos diagnosticados y reportados formalmente y aquellos catalogados como sospechosos. Es decir, estos son los casos de personas que experimentan todos los síntomas de la chikunguya —fiebre, dolores en las coyunturas, hinchazón y erupciones en la piel— pero no llegan a ir al doctor y tratan sus dolencias en la casa con acetaminofén, ibuprofén y otros anti-inflamatorios para el dolor y la fiebre. En la República Dominicana, por ejemplo, los casos sospechosos ascienden a medio millón, mientras que en Guadalupe, Martinica y Haiti rondan los 70 mil.

Continúa siendo entonces crucial aumentar los esfuerzos por la erradicación de los vectores de propagación del virus. Estos son principalmente los mosquitos del Aedes aegypti y el Aedes albopictus. Según las recomendaciones de la OPS hay que poner en práctica lo siguiente:

1. Eliminar todo depósito de aguas estancadas donde los moquitos depositan sus huevos y se producen las larvas, etc. Como las gomas viejas, mobiliario de exterior, basureros, piscinas y fuentes abandonadas, tuberías, tanques sépticos y demás.

2. A nivel personal, el uso de repelente de mosquitos, ropa de mangas y pantalones largos es también esencial. La instalación de screens, mosquiteros tratados con repelente y el uso de aerosoles insecticidas y trampas de mosquitos también es recomendable siempre y cuando se tenga conciencia de no abusar de los pesticidas.

3. Continúa siendo importante el aislamiento y protección de la persona infectada con el virus en el hogar, no porque vaya a contagiar a otro miembro cercano directamente, sino porque si un mosquito “sano” le pica durante el periodo de incubación, entonces el mosquito se convierte en acarreador del virus. Así es que en muchos casos familias enteras se han contagiado con el virus de la chikunguya. Un mosquito picó a la primera persona con el virus y de ahí salió a picar a los demás. Ambos mosquitos pican mayormente durante las horas del día o en ambientes iluminados en la noche.

No podemos descuidarnos ante la chikungunya, que tal parece que llegó para quedarse.

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Foto infograma cortesía de la Organización Panamericana de la Salud.

 

 

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