¿Son las grandes urbes lugares seguros para las mujeres?

Esta inquietud surgida en el marco de la III Cumbre Mujer y Ciudad, sobre las agendas locales de género celebrada en Chile, resulta cuando menos legítima, luego de revelarse que el acoso sexual, la violencia e intimidación son los principales problemas que acechan a las mujeres en las cada vez más grandes urbes de América Latina.

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No solamente en casa la mujer es víctima de violencia de género. Los transportes en común y las calles de las ciudades se han convertido en lugares inseguros e inhóspitos para buena parte de las ciudadanas en nuestra región.

Mara Daruich“Las bases más elementales de nuestra sociedad están en entredicho cuando cerca del 50% de las mujeres, en 15 países de nuestra región, dijeron haber sido víctimas de al menos un asalto sexual en sus vidas”, recordó la presidenta chilena Michelle Bachelet, en la inauguración del encuentro que contó con la participación de más de 400 personalidades de 21 países.

El encuentro, que contó con la participación de más de 400 personalidades de 21 países, estuvo destinado a promover la construcción de nuevos modelos de ciudad desde una visión de justicia y equidad de género. No en vano, las mujeres piden mejor iluminación de las calles mientras que los hombres reclaman más canchas de fútbol en las ciudades, como recordó una participante.

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Daniela Chacón, vicealcaldesa de Quito, denunció que el peligro para las mujeres ha salido del espacio privado —la violencia intrafamiliar— para “pasar al espacio público, a los espacios políticos y económicos, y eso genera condiciones de desigualdad y de discriminación”.

“Yo diría que el principal problema que sufrimos las mujeres en el mundo es la inseguridad en los transportes y en los espacios públicos que supuestamente deben ser espacios de seguridad y convivencia y que al final terminan siendo espacios discriminatorios y violentos”, aseguró.

Quito, Ecuador, forma parte de un grupo selecto de cinco ciudades en el mundo con un programa de seguridad focalizado en mujeres y niños. Y en poco más de un año, se han recibido más de 600 denuncias y ya ha habido dos sentencias, una de ellas, de siete años de cárcel, por acoso. “Sin voluntad política y sin asignación de recursos no se hace absolutamente nada”, reconoció la vicealcaldesa.

No es un secreto que la gran mayoría de las mujeres condenadas a recurrir al transporte público en las ciudades proceden de ambientes socioculturales bajos y viven en las periferias de las enormes urbes latinoamericanas.

El intercambio de experiencias de gestión pública en beneficio de la comunidad Iberoamericana realizado en la cumbre Mujer y Ciudad debe servir para redefinir y sobre todo implementar políticas públicas locales y sugerir cambios que deban aplicarse para avanzar hacia la igualdad de género.

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La ciudad, como principal soporte de la vida social, política y cotidiana, aún mantiene espacios que fueron pensados para los hombres y que requieren una mirada integradora.

El transporte público, el acceso al trabajo de las madres que deben conciliar vida familiar, cuidado y labor profesional continúa con deudas importantes en materia de igualdad.

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Foto y video: Mujer y Ciudad UIM

 

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