¿Qué significa para las familias la nueva exhortación del papa Francisco?

No hay ningún cambio doctrinal en la nueva exhortación apostólica ‘Amoris Laetitia’ (La alegría del amor), publicada por el papa Francisco el pasado 8 de abril. Sin embargo, Francisco insta a los sacerdotes de todo el mundo a tener una mayor aceptación de los católicos divorciados, los homosexuales y otras personas que viven en lo que la Iglesia considera situaciones familiares “irregulares”.

El documento, presentado en la oficina de prensa de la Santa Sede del Vaticano, es una reflexión pastoral “sobre el amor en la familia” que recoge los esperados resultados de los dos Sínodos sobre la familia convocados por el papa Francisco en 2014 y 2015, con la participación de más de 250 prelados de todo el planeta y que tuvo como tema “La vocación y misión de la familia en la Iglesia y el mundo moderno”.

Fotos: Papas de la iglesia católica

¿Qué significa para las familias?

En un capítulo dedicado a las situaciones “imperfectas”, el papa urge a las iglesias a realizar un discernimiento especial en algunas situaciones “irregulares”: divorciados que se vuelven a casar, matrimonios civiles, parejas que conviven antes de pasar por el altar, así como de todos aquellos que participan de la vida de la Iglesia “de modo incompleto”, porque “no todos están en pecado mortal”.

Pope FrancisEn este sentido, Francisco pide a los sacerdotes seguir las reglas con sentido común. “Por pensar que todo es blanco y negro, a veces cerramos el camino de la gracia y el crecimiento”, escribe.

No obstante, en la exhortación el papa no cambia la doctrina católica sobre el matrimonio, la homosexualidad, el control de la natalidad ni el aborto. De hecho, reitera que el matrimonio entre un hombre y una mujer sigue siendo el ideal católico, superior a otras formas de unión.

“Con el fin de evitar cualquier malentendido, me gustaría señalar que de ninguna manera debe la Iglesia desistir de proponer la idea completa del matrimonio”, escribe.

Una “gran variedad de situaciones familiares… puede ofrecer una cierta estabilidad, pero las uniones de hecho o del mismo sexo, por ejemplo, simplemente no pueden ser equiparadas con el matrimonio”, dice.

Pero sí llama a una mayor tolerancia y misericordia, frente al juicio.

“No hay un estereotipo de la familia ideal, sino más bien un mosaico difícil compuesto de muchas realidades diferentes, con todas sus alegrías, esperanzas y problemas”, escribe.

“Una persona, independientemente de su orientación sexual, debe ser respetada en su dignidad y tratada con consideración”.

Consejos: de San Valentín a los hijos

Aunque la mayoría de medios concentraron su atención en dos temas particulares: la propuesta de integrar en la Iglesia a divorciados que se vuelven a casar, y la atención pastoral a los homosexuales, en ‘Amoris Laetitia’ hay planteamientos muy creativos sobre noviazgo, vida de pareja y educación de los hijos.

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El documento magisterial quiere resaltar el atractivo de la propuesta cristiana sobre matrimonio y familia. De allí que Francisco pida a la Iglesia y a los católicos que no desperdicien ninguna oportunidad para conseguirlo. Dice, por ejemplo, que se puede aprovechar “la pastoral popular, como el Día de los enamorados o de San Valentín, que en algunos países es mejor aprovechado por los comerciantes que por los sacerdotes”.

Francisco también propone a los novios hablar con profundidad y calidad. Aunque no lo parezca, afirma, “muchos llegan a la boda sin conocerse. Sólo se han distraído juntos, han tenido experiencias juntos, pero no han enfrentado el desafío de mostrarse a sí mismos y de aprender quién es en realidad el otro”.

En ‘Amoris Laetitia’ hay varios apartados de consejos prácticos para una vida afectiva de calidad. Propone “un beso por la mañana” para darse los buenos días, “esperar al otro y recibirlo cuando llega, tener alguna salida juntos, compartir tareas domésticas”, y “romper la rutina con la fiesta”.

Por otro lado, Francisco sorprende a todos en su exhortación con el tono positivo sobre la sexualidad, que define como “un regalo maravilloso de Dios” que “se cultiva y se evita su descontrol para impedir el empobrecimiento de un valor auténtico”. Eso sí, es muy crítico con la poca implicación del hombre en el hogar. El papá “está algunas veces tan concentrado en sí mismo y en su trabajo, y a veces en sus propias realizaciones individuales, que olvida incluso a la familia”, afirma.

También culpa al tiempo que dedica “a los medios de comunicación y a la tecnología de la distracción”, quizá en referencia a los videojuegos.

El papa también urge a los padres a preparar bien a los hijos para que reconozcan y afronten los peligros, pero sin controlarlos. Argumenta que esto no significa que no deban preocuparse por lo que hacen en su tiempo libre. El papá y la mamá deben saber “quiénes se ocupan de darles diversión y entretenimiento, quiénes entran en sus habitaciones a través de las pantallas, y a quiénes los entregan para que los guíen en su tiempo libre”.

Foto: neneos/istockphoto

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