Las superverduras de hoy son las verduras de la abuela

Recuerdo de chiquita que me encantaba ayudar a mi abuela a pelar las remolachas. En esos tiempos -y en Cuba- no existí­an las remolachas de lata, así­ que habí­a que ponerlas a hervir y una vez blanditas se dejaban enfriar para luego comenzar el proceso de pelarlas. ¿Esperar? Esa palabra nunca ha sido la mejor amiga de un niño, así­ que a veces me desesperaba y las comenzaba a pelar calientes. Me quemé varias veces “por cabezona”, decí­a mi abuela; …