No te tomes ese antibiótico que tienes en el botiquín

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Se nos fue el apetito. Comenzamos a sentirnos con el “cuerpo cortado” o “indispuestos”. Nos sube la temperatura. Sentimos frío cuando hace calor. Todos estos son avisos de que posiblemente nos vamos a enfermar. Cuando esto sucede cerca del fin de semana de la fiesta de un amigo, o del cumpleaños del nieto, esto resulta inadmisible. Hay que hacer cualquier cosa para parar la enfermedad. Vamos inmediatamente al botiquín en busca de un antibiótico. Caemos en el autodiagnóstico. Si nos pica la garganta es infección y si hay fiebre es infección también. Así que pensamos, nada mejor que un antibiótico. Y así, sin más ni más, si existe algún pote con antibióticos, como por ejemplo la ampicilina, nos la tomamos y seguimos andando. Esta conducta generalizada es un grave error no solo para la salud individual sino para la salud colectiva, ya que se ha probado que la administración equívoca de antibióticos ha promovido el desarrollo de microorganismos más resistentes a medicamentos y más difíciles de batallar desde la medicina.

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Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) advierte que los antibióticos no están hechos para combatir las infecciones causadas por virus como catarros, gargantas inflamadas, bronquitis, sinusitis e infecciones de oído. Lo mejor para las infecciones virales son los medicamentos para aliviar los síntomas.

En su página electrónica los CDC subrayan que tomar antibióticos para una infección viral no va a curarla, no va a evitar que otras personas en el hogar se contagien, no va a hacer que la persona se sienta mejor. Tomar antibióticos para un virus puede causar efectos innecesarios, dañinos y contribuir a la resistencia a antibióticos que ocurre cuando las bacterias se vuelven resistentes a los efectos de estos y continúan haciendo daños.

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Si contraes un virus posiblemente tu médico te indicará tomar muchos líquidos, descansar y quizás te recomiende algún medicamento para aliviar los síntomas. Si tienes mucha congestión utiliza un vaporizador de aire o un spray nasal salino. Recuerda también los remedios de la abuela, los ungüentos como el Vicks, que ayudan a respirar mejor. Puedes chupar las pastillas para aliviar el dolor de garganta y hacer gárgaras de agua con sal. En el caso de que tu médico detecte que se trata de una influenza, será este el que te recetará el medicamento necesario.

La Mayo Clinic explica que las bacterias se vuelven resistentes a un medicamento cuando estas cambian o mutan de alguna manera y se protegen de los efectos del medicamento o lo neutralizan. Las bacterias que sobreviven el tratamiento con antibiótico pueden multiplicarse y transferirles a otras sus propiedades resistentes.

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Los costos del abuso de los antibióticos son muy altos, establece la Mayo Clinic. De acuerdo al los CDC, para 2013, al menos dos millones de personas desarrollaron “infecciones serias causadas por bacterias resistentes a uno o más antibióticos diseñados para combatirlas”. Los CDC estimaron que al menos 23 mil personas mueren anualmente por infecciones relacionadas a resistencia a antibióticos.

No te vuelvas parte de las estadísticas.

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Foto de DNY59 Via Istock.