Miércoles 10 de septiembre: Día de la Prevención del Suicidio

A sus 55 años Michael* lo tenía todo: familia, una pareja buena, amigos que lo querían muchísimo, salud, una educación insuperable sumada a su gran inteligencia, trabajo y potencial profesional, recursos económicos, casa, viajes, pasatiempos… Y sin embargo, todo esto al parecer no era suficiente o el temor a perderlo todo fue mayor que su voluntad de seguir viviendo y optó por suicidarse.

Person With Head in Hands, Suicide

Y quedamos todos los que queríamos Michael estupefactos con la sorpresa y el dolor. Nadie sabía que sufría tanto en privado. Las interrogantes que jamás podremos contestar del por qué nuestro amigo decidió quitarse la vida tendrán que sanarse a base de nuestra resignación y bonitos recuerdos de los momentos que compartimos con él.

Este miércoles 10 de septiembre se conmemora el Día de la Prevención del Suicidio (en inglés) a nivel mundial, un esfuerzo de la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (en inglés) para crear conciencia sobre el tema.  Tanto cuando se manifiesta en la muerte de un ser querido como cuando una persona llega al punto de pensar —y materializar— que no quiere seguir viviendo, lamentablemente el suicidio es una epidemia a nivel mundial. Según las últimas estadísticas documentadas (en inglés) por el Centro para la Prevención y Control de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) desde el año 2009 las muertes por suicidio han aumentado más de un 34% entre la población de personas de 45-64 años en Estados Unidos. El porcentaje es aún mayor para el grupo de personas mayores de 70 años.

La Organización Mundial de la Salud u OMS (WHO, en inglés) estima que unas 800,000 personas se suicidan cada año. Esto sin contar los intentos de suicidio que son superados con intervención médica o las muertes que no son reportadas como tales debido al estigma social que preocupa a familiares y doctores, por igual, a la hora de establecer una causa de muerte.

Unas estadísticas francamente escalofriantes y trágicas.

Pero el suicidio es un acto que se puede prevenir (en inglés) en la mayoría de los casos. Por eso hoy quiero compartir con ustedes algunos de los recursos que existen para educarnos sobre cómo podemos identificar las señales que nos dan nuestros seres queridos cuando están considerando quitarse la vida. Por primera vez este año la OMS ha publicado un excelente informe titulado Previniendo el suicidio: un imperativo global (se puede descargar en el enlace, en inglés). En él se citan varios factores de riesgo:

“Asociados a los sistemas de salud y la sociedad está la dificultad para obtener acceso al cuidado médico necesario, la facilidad con la que una persona suicida obtiene las herramientas para quitarse la vida —venenos, tóxicos, armas de fuego, por ejemplo— la glorificación del suicidio en los medios de comunicación y el estigma en contra de las personas con enfermedades mentales y drogadicción cuando deciden buscar ayuda. En cuando a los riesgos asociados a la comunidad y relaciones personales como el estrés, la discriminación, la soledad, el abuso y la violencia inciden sobre las personas vulnerables. A nivel personal, son las enfermedades mentales y crónicas, la pérdida de recursos económicos o las crisis financieras y el uso de drogas y alcohol los factores más relevantes.”

Ayudar a una persona deprimida que está considerando el suicido es un problema muy complicado, pero hay que hacer lo posible y recurrir a los profesionales de la salud mental. Aquí les comparto un par de vídeos (en inglés) que también aportan unas ideas de cómo ayudar a personas que contemplan el suicidio.

Previniendo el suicidio: un imperativo global

Viviendo con el "perro negro" de la depresión

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Foto de Funky Data via istockphoto.com

*Michael es un seudónimo que hemos usado para proteger la identidad de la persona en cuestión.

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