El sueño de ganar el Grand Slam

En el béisbol, lograr un juego perfecto, o sea, retirar por su orden a los 27 bateadores a los que se enfrente un lanzador, es una hazaña muy difícil de alcanzar, pero ese sueño lo han vivido en Grandes Ligas más de 20 pitchers. En tenis, conquistar los cuatro torneos de Grand Slam en una temporada ha estado limitado a sólo cinco tenistas en la historia, dos hombres y tres mujeres.

Serena Williams of the U.S. celebrates after defeating Russia's Zvonareva in their women's singles tennis match at the All England Lawn Tennis Club during the London 2012 Olympic Games
REUTERS

La gran oportunidad de alcanzar este hito lo tuvo hace unos días la estadounidense Serena Williams. La atlética tenista llegó a las semifinales del Abierto de Estados Unidos con los trofeos del Abierto de Australia, el Roland Garrós y Wimbledon en su cartera y le tocaba enfrentar a la veterana italiana Roberta Vinci, una jugadora en el puesto 43 del ránking mundial y sin grandes logros en su palmarés.

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Todos los periódicos, cadenas de televisión y medios digitales daban por hecho que Serena, ganadora de 21 torneos de Grand Slam en su carrera y quien llegaba a esta instancia con 33 victorias sucesivas en partidos de torneos de Grand Slam, tenía prácticamente puros trámites al enfrentar a esta italiana en semifinales y otra italiana de similares características en una hipotética final. Sus principales rivales habían quedado fuera y Serena tenía la historia al alcance de sus manos.

La estadounidense ganó fácil el primer set por 6-2 y nada presagiaba que pudiera ocurrir algo diferente en la cancha del estadio Arthur Ashe en el resto del encuentro. Serena acariciaba su sueño de ser la primera tenista, desde la alemana Steffi Graf en 1988, en ganar los cuatro torneos de Grand Slam en una temporada. Sin embargo, el destino se torció en minutos y perdió los dos sets restantes por idénticos 6-4.

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Para que se tenga una idea de lo difícil que es esta hazaña basta decir que las estrellas estadounidenses Helen Wills Moody (19 torneos de Grand Slam), Martina Navratilova (18), Chris Evert (18) y Billie Jean King (12) nunca pudieron ganar las cuatro competencias en un mismo año. Solo la estadounidense Mauren Connoly en 1953, la australiana Margaret Court en 1970 y la germana Graf en 1988 han podido lograr esa gesta.

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Entre los hombres es aún peor, ni glorias como el sueco Bjorg Borg, el alemán Boris Becker, el suizo Roger Federer, el español Rafael Nadal y los estadounidense Ivan Lendl, Pete Sampras o Andre Agassi pudieron alcanzar ese sueño de todo tenista de élite de llevarse a casa los cuatro torneos más importantes en una misma temporada.

Lo que le ocurrió a Serena parece inexplicable. Fueron quizás los nervios, la presión psicológica o el exceso de confianza. Ningún especialista lo sabe a ciencia cierta.

"No quiero hablar de lo decepcionante que es para mí este momento. Si tienen otras preguntas, estoy abierta a eso", dijo Williams, ganadora de 21 torneos Grand Slams y quien quería además alacanzar a Graf como la máxima triunfadora en esas competencias con 22 títulos.

"Sólo estaba tratando de ganar puntos y así poder ganar el partido", afirmó Williams sin demasiadas intenciones de dar explicaciones, que quizás ella tampoco conocía. La menor de las hermanas Williams cometió 40 errores no forzados en su partido ante Vinci, en el que logró ganar seis juegos consecutivos antes de la debacle.

"No creo que yo haya jugado tan mal. Cometí más errores no forzados que los que haría normalmente, pero pienso que ella jugó realmente bien. Ella no quiso perder hoy. Yo tampoco", dijo Williams apesadumbrada.

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En el deporte nunca hay nada seguro hasta que no finaliza un partido. Puede un pitcher dominar en béisbol, ir ganando un equipo de fútbol por goleada, tener un corredor una gran ventaja sobre sus rivales, pero hasta el noveno inning, hasta el minuto 90 o hasta que se cruza la meta, nada vale. Y Serena parece que quiso cruzar la meta antes de llegar a ella.

¿Y tú que opinas?

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Foto: Istock
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