Johan Cruyff, el fútbol y el tabaco asesino

Cómo hubiera sido el fútbol de hoy si el holandés Johan Cruyff no hubiera

Cruyff

existido, cómo hubiera sido la vida de este genio como jugador y entrenador si el tabaco, ese criminal que evade cárceles y sigue asesinando por todo el mundo, no lo hubiera gobernado desde que era un niño.

El mundo del deporte perdió con solo 68 años al hombre que reinventó el fútbol, ese que hizo que el Barcelona siga ganando títulos y despertando la admiración en todo el mundo. Fue el corazón de la "Naranja Mecánica", aquella selección holandesa que le descubrió al mundo el nuevo estilo del fútbol total.

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La noticia fue inesperada porque en su última aparición pública, hace unas semanas, anunció que estaba venciendo el cáncer de pulmón que le aquejaba. Cruyff fue junto a Pelé, Diego Maradona y ahora Lionel Messi, el tipo de jugador que es veloz y habilidoso con la pelota, pero que gambetea al rival con su cerebro antes de iniciar las jugadas.

Cruyff aceptó siempre que su gran inteligencia y su fuerza de voluntad no le acompañaron para abandonar el hábito de fumar. A los 14 años, el destacado entrenador holandés Rinus Mitchell le pegó un bofetón cuando lo vio fumando en la cancha tras acabar un partido. Cruyff lo contaba como una anécdota.

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El periódico la Vanguardia de España escribió en su despedida que Cruyff era una persona que gozaba de una inteligencia desbordante y de una personalidad que se imponía de forma natural, así como de una capacidad comunicativa que no empañaba un ápice su deficiente castellano, más bien todo lo contrario.

El holandés volador, como se le conoció por un gol extraordinario que marcó en el Camp Nou durante su etapa como jugador, destacó sobre todo por su capacidad de transmitir el ansia de triunfo en la vida. Pero perdió la lucha ante al cáncer y el cigarrillo.

Como jugador, llegó del Ajax de Amsterdam a Barcelona en la temporada 1973-1974 y marcó unos años inolvidables en el club azulgrana. Su técnica individual, su visión del juego y sus célebres cambios de ritmo pegado a la línea de la izquierda hicieron que sus compañeros de equipo mejoraran notablemente.

El gran cambio llegó en la etapa de Cruyff como entrenador del Barcelona (1988-1996), con el que se inició un cambio de ciclo en la hegemonía del deporte español y ­europeo. Líder de un equipo triunfador, el llamado ­"Dream Team", logró cuatro ligas consecutivas y la primera Copa de Europa, en 1992, de la historia del club.

Potenció a jugadores como Luis Milla, Albert Celades, Pep Guardiola, Xavi Hernández, Andrés Iniesta y Sergi Busquets, todos ellos producto de la cantera del club. Porque otra de las virtudes de Johan Cruyff fue la formación deportiva y humana de los más jóvenes. Un legado deportivo que Guardiola y Luis Enrique, que fueron sus discípulos en el "Dream Team", han continuado con éxito.

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Con Holanda fue subcampeón mundial en Alemania en 1974 y renunció a asistir al Mundial de 1978 en Argentina, cuando pocos días antes de iniciarse esta competencia fue asaltado en su casa y prefirió quedarse en Barcelona para velar por la integridad de su familia.

Hoy en día por todo el mundo se habla del Barcelona, de su estilo de juego, de sus habilidades, de su disciplina, de la capacidad de crear jugadores en su academia de la Masia, pero todo eso fue posible gracias a Cruyff.

El holandés, como todo genio, fue querido y odiado, despertó miles de polémicas y se granjeó defensores a ultranza y enemigos que le odiaban, pero su herencia lo convirtió en un mito del fútbol y del deporte. Y también nos dejó una enseñanza que los seres humanos extraordinarios son como el mitológico Aquiles con su talón vulnerable.

¿Y tú que opinas?

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