5 momentos históricos de la visita del papa Francisco a México

Fue una peregrinación histórica. Desde su llegada a la Ciudad de México el pasado viernes 12 de febrero, hasta su despedida el miércoles en Ciudad Juárez, el papa Francisco plasmó un mensaje de amor y misericordia que caló en lo más hondo del pueblo mexicano.

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Consoló a los afligidos con su mensaje de humildad, unión, diálogo y reconciliación y defendió a los débiles, a los enfermos, a los indígenas, a los migrantes… Apeló a la bondad de cada persona, “aunque esté dormida, anestesiada”. E invitó a todos a una transformación desde adentro.

México papa

Con voz serena, pero firme, Francisco habló duro a la clase dirigente mexicana por discriminar y no socorrer al pueblo del crimen organizado y la corrupción rampante, y reprendió a las autoridades eclesiásticas pidiendo que salieran de las parroquias en busca de su grey y aliviaran su sufrimiento.

Francisco vivió durante seis días el vía crucis que afronta México. Visitó a algunos de los más pobres y necesitados del país y recorrió zonas donde impera la narcoviolencia para llamar la atención sobre la dura realidad que afrontan sus habitantes.

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El sábado 13 de febrero ofreció una misa solemne en la Basílica de Guadalupe. Allí dijo que su deseo más íntimo era rezar frente a la Virgen Morena y pedir por el bienestar del pueblo mexicano. Dijo que la Guadalupana es una bendición mexicana que une a creyentes y ateos. Antes, en la Catedral, Francisco espetó a toda la jerarquía de la Iglesia mexicana allí reunida que "si tienen que pelearse peléense como hombres, a la cara". Y agregó: “Ay de ustedes si se duermen en los laureles", "no se necesitan príncipes sino una comunidad de testigos del Señor".

El domingo 14 Francisco pidió a los mexicanos liderar iniciativas que conviertan a México en un país de oportunidades y habló sobre las tentaciones que destruyen al hombre, entre ellas la riqueza, la vanidad y el orgullo. Durante su mensaje a los feligreses en una misa multitudinaria en Ecatepec, Estado de México, el pontífice pidió que México se convierta “en una tierra que no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños que terminan destruidos en las manos de los traficantes de la muerte”, y en donde no sea necesario migrar a otros países para soñar.

El lunes tuvo un encuentro con las comunidades indigenas de Chiapas. En su mensaje, traducido en cinco lenguas indigenas, criticó la exclusión social que históricamente han vivido estas comunidades y pidió perdón en nombre de la Iglesia católica por el trato a estos pueblos que, de acuerdo con Francisco, tienen mucho que enseñarnos porque “saben relacionarse armónicamente con la naturaleza, a la que respetan como fuente de alimento, casa común y altar del compartir humano”.

El miércoles visitó un centro de readaptación social, El Cereso 3 en Ciudad Juárez, catalogada durante años como una de las ciudades más violentas del mundo. Allí, escuchó conmovido el testimonio de una reclusa y pidió por la salud social, por una nueva sociedad mexicana que no busque contaminar las comunidades y criticó la falta de procesos de reinserción que permitan atender la población carcelaria. “El problema de la seguridad no se agota solamente encarcelando, sino que es un llamado a intervenir afrontando las causas estructurales y culturales de la inseguridad, que afectan a todo el entramado social", dijo ante casi 800 reclusos.

Papa Francisco
Y por último, el papa de los pobres, de los enfermos, el papa de los indígenas y de los migrantes se arrodilló para rezar frente al Río Bravo, que divide a México y EE.UU. y pidió por los millones de personas que arriesgan su vida. Dijo que detrás de cada migrante hay un rostro, una familia y lamentó la tragedia de la migración forzada. "¡No más muerte! ¡No más explotación!", imploró. Y recordó, además, que Jesús era un migrante.

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“Sabiendo que el eje de la misericordia ha marcado su pontificado, esta visita del papa, el acercarse y tocar el dolor de los que sufren trae una esperanza muy fuerte”, dijo el padre Óscar Enríquez, fundador y director del Centro de Derechos Humanos Paso del Norte.

Francisco vino, vio y venció. Conoció de cerca el sufrimiento del pueblo mexicano. Pero también se contagió de su fe. Fue un encuentro de esperanza.

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Fotos: Álvaro Valderrama

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