AARP Advocacy

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Caroline, madre de dos y maestra de preescolar, se convirtió inesperadamente en cuidadora familiar de su padre después de que este sufrió un derrame cerebral grave. Su padre, Tom, ya fallecido, perdió el uso del lado derecho de su cuerpo y su capacidad de hablar. Tras múltiples cirugías y tratamientos de rehabilitación, pudo vivir en su hogar con la ayuda de enfermeras. Pero Caroline era quien le proveía los cuidados diarios, como supervisar las citas médicas y encargarse de ciertas responsabilidades de enfermería, como administrar sus medicamentos. "Me convertí en la persona en la que mi padre podía confiar más que nadie en el mundo", comentó Caroline. "Llegué a ser su lugar seguro y su mejor amiga". En comunidades de todo Estados Unidos, los cuidadores familiares como Caroline atienden a sus padres, cónyuges y otros seres queridos, ayudándolos para que puedan permanecer en sus hogares, donde quieren estar. Sus tareas no son fáciles, pero las realizan por amor y compromiso. Es por eso que AARP está luchando por los derechos de los cuidadores familiares, y de sus seres queridos, en todos los estados. En el 2018, AARP impulsó políticas nuevas para conseguir más ayuda en el hogar, flexibilidad en el lugar de empleo, capacitación, alivio y más, lo que beneficiará a más de 30 millones de cuidadores familiares. Estos son algunos de los puntos destacados:
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In an election year filled with partisanship and political fights, it’s no surprise that many Americans feel that their voices aren’t being heard or that the issues that affect their lives aren’t being addressed. But, many outstanding elected officials work hard every day to make a positive difference for their constituents.  That’s why AARP recognizes state legislators, governors, and other elected officials – from both sides of the aisle – who have stepped up and worked together to write, support, and advance common-sense policies that help older Americans remain in their homes and communities and retire with confidence. AARP is proud to announce our fifth annual bipartisan class of Capitol Caregivers, who fought this year to increase support for family caregivers and their loved ones, along with our fourth annual bipartisan class of Super Savers, who championed policies that enhance retirement security.
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Caroline is a mother of two children and a preschool teacher who unexpectedly became a family caregiver for her father after he suffered a major stroke. Her father, Tom, now deceased, lost the use of his right side and his ability to speak. Multiple surgeries and rehabilitation treatments later, he was able to live at home with the help of nurses. But it was up to Caroline to provide daily care, such as overseeing appointments and handling certain nursing responsibilities, like managing his medications. “I became the person my father could rely on more than anyone in the world,” Caroline said. “I became his safe place and his best friend.” In communities across the country, family caregivers like Caroline are caring for older parents, spouses and other loved ones, helping them to remain at home – where they want to be. Their tasks are done out of love and commitment, but are not easy. That’s why AARP is fighting for family caregivers and their loved ones in every state. In 2018, AARP advanced new policies to provide more help at home, flexibility at work, training, relief and more, which will benefit over 30 million family caregivers. Here are a couple highlights:
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Ron Schlagheck, ingeniero jubilado de la NASA y aficionado a la tecnología, está agradecido por tener una conexión rápida a internet en su casa rural cerca de Winchester (TN). “Me gusta tener acceso a la información”, afirma Schlagheck, de 73 años, voluntario de AARP Tennessee, cuya carrera consistió en administrar equipos internacionales que supervisaban las reparaciones del telescopio espacial Hubble y entregaban cargamentos científicos al Skylab, misiones del trasbordador espacial y la Estación Espacial Internacional. Recientemente, ayudó a AARP a plantear ante la legislatura de Tennessee la necesidad de expandir el acceso a la banda ancha (otro nombre para internet de alta velocidad). “Tenemos tantas comunidades rurales con acceso muy limitado a internet o sin ningún acceso”, dice. En todo el país, el personal y los voluntarios de AARP como Schlagheck trabajan para crear conciencia del potencial para la banda ancha y están convenciendo a los legisladores para que encuentren soluciones a las brechas de cobertura de internet (lo que se llama “brecha digital”), que son frecuentes en muchos lugares, en particular en las comunidades de bajos ingresos. Los expertos afirman que estas áreas suelen ser las últimas en tener banda ancha y, a menudo, a velocidades más bajas, lo que pone a la gente de estas comunidades en una continua desventaja. El acceso a la banda ancha asequible, confiable y realmente de alta velocidad puede aumentar la igualdad y hacer que las comunidades sean más habitables para todos. Si bien la banda ancha es un tema de creciente activismo, es ideal para AARP, indica Coralette Hannon, coordinadora del trabajo de activismo de telecomunicaciones a nivel estatal y local. “La banda ancha en casa, ya sea por medio de dispositivos móviles o computadoras, presenta oportunidades particularmente prometedoras para los adultos mayores”, dice Hannon. “La banda ancha no solo ayuda a que las personas mantengan relaciones sociales, sino que les permite el acceso a servicios médicos, entretenimiento, educación a distancia, telemedicina y otras actividades que contribuyen a envejecer bien”. Así es como se hace:
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As a retired NASA engineer and technology enthusiast, Ron Schlagheck is grateful for a fast Internet connection at his rural home near Winchester, Tenn. “I like to have access to information,” said Schlagheck, 73, a volunteer for AARP Tennessee whose career involved managing international teams that oversaw repairs to the Hubble Space Telescope and delivered scientific payloads on Skylab, Space Shuttle missions, and the International Space Station. Lately, he’s helped AARP make the case to Tennessee legislators that they need to expand access to broadband – another name for high-speed Internet. “We have so many rural communities that have very limited access to the Internet or none at all,” he said. Across the country, AARP staff and volunteers like Schlagheck are working to build awareness of the potential for broadband and are convincing policymakers to find solutions to Internet coverage gaps – the so-called Digital Divide – that are prevalent in many places, especially low-income communities. Experts say these areas are often the last to get broadband and often at slower speeds, leaving people in these communities at an ongoing disadvantage. Access to affordable, reliable, and truly high-speed broadband access has the ability to improve equity and make communities more livable for all. While broadband is a burgeoning advocacy topic, it’s an ideal one for AARP, says Coralette Hannon, who coordinates the association’s work on state and local telecommunications advocacy. “Home broadband, whether it’s through mobile devices or home computers, holds especially promising opportunities for older people,” Hannon said. “Broadband helps keep people socially connected, but it also enables access to healthcare services, entertainment, distance learning, telehealth, and other activities that contribute to successful aging.” Here’s how:
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La fuerza laboral actual es muy diferente a la de hace una década. El rápido crecimiento de los empleos propios de la “economía colaborativa” (conductor de Uber, empleado independiente o de temporada) implica una cantidad menor de trabajadores con acceso a los planes jubilatorios por medio de su lugar de empleo. De hecho, la mitad de los empleados en Estados Unidos no tienen manera de ahorrar para su jubilación por medio de su sueldo, y el sector privado no ha hecho nada durante los últimos 40 años para corregir este problema. Sin embargo, sabemos que las personas tienen probabilidades 15 veces más altas de ahorrar si lo hacen por medio de su lugar de empleo. Los programas de Trabajo y ahorro ofrecen una solución innovadora para abordar la realidad cambiante. Este programa para la jubilación, al estilo de los planes 529, permitirá que más empleados, como los milénicos, quienes cambian de empleo más a menudo, incrementen sus ahorros y asuman el control de su futuro. Los programas de Trabajo y ahorro presentan una opción fácil, asequible y lista para usar, para que las empresas ofrezcan una opción de ahorros jubilatorios a sus empleados por medio de sus cheques de sueldo. Las cuentas de Trabajo y ahorro les dan el control a los trabajadores del país. Son voluntarias, por lo que el empleado decide si quiere participar y qué cantidad deducir de manera automática de su salario. Además, ya que los ahorros provienen de su propio dinero, lo pueden trasladar de un empleo a otro, con la confianza de que podrán contar con él durante su jubilación. ¿Nos podemos permitir no cambiar?Si bien el Seguro Social es una pieza fundamental del rompecabezas, depender solo de él no es suficiente. En promedio, los beneficios anuales del Seguro Social para una familia de 65 años o más es únicamente de $18,000, pese a que los adultos mayores en Estados Unidos gastan alrededor de $20,000 por año únicamente en comida, servicios públicos y atención médica. A este ritmo, uno de cada dos hogares no podrá costear sus necesidades básicas, y podrían tener que depender de la asistencia pública en el futuro. Pero el programa Trabajo y ahorro puede cambiar esta situación. Brindar una manera fácil para que los empleados incrementen sus ahorros ayudaría a disminuir la cantidad de trabajadores del país que, en el futuro, dependerían de la asistencia pública, lo que representaría un ahorro para los contribuyentes. De hecho, los estados que tomen acción hoy mismo podrían ahorrarle a los contribuyentes hasta $33,000 millones durante los próximos 10 años. Algunos estados ya han adoptado esta iniciativaEsta semana, me reuniré con casi 1,500 legisladores y personal legislativo en la National Conference of State Legislatures (conferencia nacional de asambleas legislativas estatales), para compartir más información sobre los muchos beneficios de los programas de Trabajo y ahorro, ya que los estados han tomado la iniciativa de abordar este problema crucial. Será muy interesante, pues me acompañará Jean Chatzky, la embajadora financiera de AARP.
NCSL SQ
Today’s workforce looks drastically different than it did even a decade ago. A swift rise in alternative “gig economy” jobs (like Uber drivers, freelancers, and seasonal workers) means fewer workers have access to workplace retirement plans. In fact, half of American workers have no way to save for retirement out of their regular paycheck, and the private sector has failed to fill this gap over the last 40 years. But, we know people are 15 times more likely to save if they can do so at work. Work & Save programs offer an innovative solution to these changing realities. This 529 style retirement program will allow more workers, like Millennials moving from job to job, to grow their savings and take control of their future. Work & Save provides an easy, low-cost plug-and-play option for businesses to offer employees a way to save for retirement out of their regular paychecks. Work & Save accounts put hard-working Americans in control. The accounts are voluntary, so it’s up to the employee to decide if they want to participate and how much they want to put away automatically from their paycheck. And, the savings is the employee’s own money that they can take with them from job to job, and rely on to take care of themselves in later years. Can We Afford Not to Change?While Social Security is a critical piece of the puzzle, it is not enough to depend on. The average Social Security benefit for a 65+ family is only about $18,000 per year, even though older American families on average spend $20,000 a year on food, utilities, and health care alone. At this rate, one out of every two households won’t be able to afford their basic needs, and may need to rely on public assistance later in life. But, Work & Save can change that! Giving employees an easy way to grow their savings means fewer Americans will need to rely on public assistance later in life, which will save taxpayer dollars. In fact, states taking action today could save taxpayers as much as $33 billion over the next 10 years. States Leading the WayThis week, I’m joining nearly 1,500 legislators and staff in Los Angeles at the annual National Conference of State Legislatures to share more about the many benefits of Work and Save, since states have been leading the way in addressing this critical issue. It’s sure to be an exciting time as I’ll be joined by Jean Chatzky, AARP’s personal finance ambassador.
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AARP led a group of 75 organizations yesterday, calling on Secretary of Health and Human Services (HHS) Alex Azar to implement the bipartisan Recognize, Assist, Include, Support and Engage (RAISE) Family Caregivers Act. In a RAISE Family Caregivers Act HHS Implementation Group Letter June 2018 Final , the organizations write, “Millions of individuals count on family caregivers every day. Family caregivers are counting on implementation of this commonsense law.” The RAISE Family Caregivers Act, which passed Congress with overwhelming support and was signed into law by President Trump on January 22, requires the Secretary of HHS to develop a strategy to support family caregivers within 18 months of the law’s enactment – the clock started ticking five months ago. According to the new law, the Secretary must:
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El verano ha llegado, y se pronostican temperaturas muy altas en casi todo el país. De nuevo nos quedaremos en nuestros hogares, oficinas, cafés y centros comerciales con aire acondicionado. Y todo eso tiene un costo —un gran costo— en la forma de facturas mensuales de electricidad más altas que cualquier persona con ingresos fijos encontrará difícil de pagar. Lo que gastan los consumidores en electricidad para sus hogares se basa principalmente en cuánta energía consumen. Por eso es que los aumentos en las facturas de electricidad frecuentemente están relacionados con los cambios en la temperatura exterior. Según la U.S. Energy Information Agency, la familia típica en Estados Unidos pagará un promedio de $426 por la electricidad este verano, un aumento de aproximadamente un 3% en comparación con el verano pasado. A muchos jubilados, como Lucille Moore, residente de Indianápolis de 84 años, sencillamente no les alcanza el presupuesto para los gastos más elevados de los servicios públicos. "Muchos adultos mayores toman medicamentos costosos, y muchos no pueden salirse del presupuesto para pagar facturas inesperadas (de los servicios públicos) como esta", dice Moore. Moore, voluntaria de AARP Indiana y trabajadora jubilada de una fábrica de productos electrónicos, ya está luchando con su proveedor de electricidad, Indianapolis Power & Light Co. (IPL), por los aumentos inexplicables en su cuenta. Su factura de electricidad se disparó en febrero a $344, algo impresionante dado que ella normalmente paga unos $100 al mes. Algo que empeorará la situación para Moore y otras personas en Indianápolis es que IPL desea cobrar un cargo nuevo mensual que representa un aumento, de $17 a $27, para prácticamente todos los clientes de servicios públicos antes de que ni siquiera enciendan una luz. AARP Indiana está luchando contra este cargo —tanto como otras solicitudes de ingresos— con los que IPL recibiría $97 millones al año. Las oficinas estatales de AARP están trabajando arduamente para ahorrarles dinero a los consumidores como Lucille en sus facturas mensuales de servicios públicos. Estas son las actividades que se han llevado a cabo recientemente en varios estados:
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Summer is here, and for most parts of the country, it’s predicted to be a hot one. Once again, we’ll hover in air-conditioned homes, offices, coffee shops, and shopping malls. And all of that comes with a cost – a big cost – in the form of higher monthly electricity bills that anyone on a fixed income will find hard to swallow. The amount that customers spend on electricity for their homes is based primarily on how much power they use. That’s why upticks in electricity bills are often tied to changes in outside temperature. The typical U.S. household will spend an average of $426 for electricity this summer, an increase of about 3 percent from last summer, according to the U.S. Energy Information Agency. For many retirees, like 84-year-old Lucille Moore of Indianapolis, there just isn’t room in the budget for higher utility costs. “A lot of seniors are on expensive medication, and a lot of them can’t afford to deviate with unexpected (utility) bills like this,” says Moore. An AARP Indiana volunteer and retired electronics factory worker, Moore is already fighting her electricity provider, Indianapolis Power & Light Co., over unexplained recent spikes in her bill. Her electric bill shot up in February to $344, a shocker considering she’s usually charged about $100 a month. Making matters worse for Moore and others in Indianapolis, IPL wants to impose a new monthly charge of $27, up from $17, on nearly every utility customer before they even turn a light on. AARP Indiana is fighting this charge – along with other revenue requests – that would give $97 million a year for IPL. AARP state offices are working hard to save customers, like Lucille, money on their monthly utility bills. Here’s a look at recent activity in a few states:
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