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Utilities SQ
El verano ha llegado, y se pronostican temperaturas muy altas en casi todo el país. De nuevo nos quedaremos en nuestros hogares, oficinas, cafés y centros comerciales con aire acondicionado. Y todo eso tiene un costo —un gran costo— en la forma de facturas mensuales de electricidad más altas que cualquier persona con ingresos fijos encontrará difícil de pagar. Lo que gastan los consumidores en electricidad para sus hogares se basa principalmente en cuánta energía consumen. Por eso es que los aumentos en las facturas de electricidad frecuentemente están relacionados con los cambios en la temperatura exterior. Según la U.S. Energy Information Agency, la familia típica en Estados Unidos pagará un promedio de $426 por la electricidad este verano, un aumento de aproximadamente un 3% en comparación con el verano pasado. A muchos jubilados, como Lucille Moore, residente de Indianápolis de 84 años, sencillamente no les alcanza el presupuesto para los gastos más elevados de los servicios públicos. "Muchos adultos mayores toman medicamentos costosos, y muchos no pueden salirse del presupuesto para pagar facturas inesperadas (de los servicios públicos) como esta", dice Moore. Moore, voluntaria de AARP Indiana y trabajadora jubilada de una fábrica de productos electrónicos, ya está luchando con su proveedor de electricidad, Indianapolis Power & Light Co. (IPL), por los aumentos inexplicables en su cuenta. Su factura de electricidad se disparó en febrero a $344, algo impresionante dado que ella normalmente paga unos $100 al mes. Algo que empeorará la situación para Moore y otras personas en Indianápolis es que IPL desea cobrar un cargo nuevo mensual que representa un aumento, de $17 a $27, para prácticamente todos los clientes de servicios públicos antes de que ni siquiera enciendan una luz. AARP Indiana está luchando contra este cargo —tanto como otras solicitudes de ingresos— con los que IPL recibiría $97 millones al año. Las oficinas estatales de AARP están trabajando arduamente para ahorrarles dinero a los consumidores como Lucille en sus facturas mensuales de servicios públicos. Estas son las actividades que se han llevado a cabo recientemente en varios estados:
Utilities SQ
Summer is here, and for most parts of the country, it’s predicted to be a hot one. Once again, we’ll hover in air-conditioned homes, offices, coffee shops, and shopping malls. And all of that comes with a cost – a big cost – in the form of higher monthly electricity bills that anyone on a fixed income will find hard to swallow. The amount that customers spend on electricity for their homes is based primarily on how much power they use. That’s why upticks in electricity bills are often tied to changes in outside temperature. The typical U.S. household will spend an average of $426 for electricity this summer, an increase of about 3 percent from last summer, according to the U.S. Energy Information Agency. For many retirees, like 84-year-old Lucille Moore of Indianapolis, there just isn’t room in the budget for higher utility costs. “A lot of seniors are on expensive medication, and a lot of them can’t afford to deviate with unexpected (utility) bills like this,” says Moore. An AARP Indiana volunteer and retired electronics factory worker, Moore is already fighting her electricity provider, Indianapolis Power & Light Co., over unexplained recent spikes in her bill. Her electric bill shot up in February to $344, a shocker considering she’s usually charged about $100 a month. Making matters worse for Moore and others in Indianapolis, IPL wants to impose a new monthly charge of $27, up from $17, on nearly every utility customer before they even turn a light on. AARP Indiana is fighting this charge – along with other revenue requests – that would give $97 million a year for IPL. AARP state offices are working hard to save customers, like Lucille, money on their monthly utility bills. Here’s a look at recent activity in a few states:
Guardianship SQ
Junette, una cuidadora familiar de Arkansas, comprende muy bien los desafíos de proveer los mejores cuidados posibles para su hija adulta, Colleen. En el 2007, Colleen sufrió lesiones graves en un accidente de choque y fuga. Desde entonces, Junette, su esposo, Johnny, y el esposo de Colleen, Mark, han hecho todo lo posible por cuidar a Colleen en casa. Cuando se les preguntó si Colleen debería vivir en un hogar para adultos discapacitados, su respuesta fue "¡Absolutamente no!". Ahora, Junette y Johnny ayudan con las responsabilidades para cuidar a Colleen, mientras que Mark actúa como su tutor. La tutela de adultos es un proceso en el que un tribunal estatal nombra a una persona para que se encargue del bienestar, y posiblemente las finanzas, de otra persona que no puede cuidar de sí misma. Los tutores pueden ser familiares, amigos o profesionales no relacionados que sean nombrados por un juez. Hemos visto en todo el país un incremento en la acción para mejorar las leyes, prácticas y procedimientos obsoletos sobre la tutela. Los legisladores estatales, jueces y defensores de la familia, así como otras personas interesadas, están trabajando para:
Guardianship SQ
Junette, a family caregiver from Arkansas, understands the challenges of providing the best possible care for her adult daughter, Colleen. In 2007, Colleen was injured severely in a hit-and-run accident. Since that time, Junette, her husband, Johnny, and Colleen’s husband, Mark, have done everything possible to care for Colleen at home. They said, "Absolutely not!" when asked if Colleen should be placed in a nursing home. Now, Junette and Johnny help with caregiving responsibilities for Colleen, while Mark serves as her guardian. Adult guardianship is a process by which a state court appoints an individual to care for the well-being, and possibly finances, of another person who is unable to care for him or herself. Guardians can be family members, friends, or non-related professionals appointed by a judge. Across the country, we’ve seen an uptick in action to improve outdated guardianship laws, procedures, and practices. State legislators, judges, family advocates, and other stakeholders are working to:
For Richer or Poorer; A Family Caregiver’s Journey
Prometemos 'en la salud y en la enfermedad' y 'en la riqueza y en la pobreza' esperando nunca enfrentarnos a enfermedades o dificultades financieras. Cuando ocurre una tragedia, a menudo los cónyuges tienen que batallar con ambas cosas; afrontar las responsabilidades de cuidar de su esposo o esposa y velar por su salud y recuperación. Yvette y Walter, de Carolina del Norte, luchan con esto. Tras el derrame cerebral de Walt hace dos años, Yvette, "como cuidadora y esposa ha aprendido a hacerse cargo de... organizar citas médicas, la jardinería, reparaciones y finanzas", mientras continúa trabajando a tiempo completo. Lamentablemente, esta es la realidad de muchos cuidadores familiares. "Lo más difícil ha sido nuestra pérdida financiera... yo gasto más de $1,000 de mi cheque de sueldo al mes para cubrir lo que no cubren los beneficios jubilatorios de Walt y sus cheques del Seguro Social por discapacidad". Durante este Día de San Valentín, recordamos la increíble labor de amor que los cuidadores familiares proveen cada día para sus cónyuges, padres, hermanos y otros. Las historias como la de Yvette y Walt demuestran la necesidad de un crédito tributario para los cuidadores, para brindar apoyo a las familias que luchan contra las dificultades financieras que genera el cuido de un ser querido en el hogar. En el 2016, el cuidador familiar promedio pagó casi $7,000 en gastos de bolsillo; y lo hacen para ayudar a sus seres queridos a permanecer en sus hogares y comunidades, donde prefieren estar. Sin embargo, sabemos que los costos de bolsillo varían. Según un informe de AARP del 2016:
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