aarp west virginia

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Ron Schlagheck, ingeniero jubilado de la NASA y aficionado a la tecnología, está agradecido por tener una conexión rápida a internet en su casa rural cerca de Winchester (TN). “Me gusta tener acceso a la información”, afirma Schlagheck, de 73 años, voluntario de AARP Tennessee, cuya carrera consistió en administrar equipos internacionales que supervisaban las reparaciones del telescopio espacial Hubble y entregaban cargamentos científicos al Skylab, misiones del trasbordador espacial y la Estación Espacial Internacional. Recientemente, ayudó a AARP a plantear ante la legislatura de Tennessee la necesidad de expandir el acceso a la banda ancha (otro nombre para internet de alta velocidad). “Tenemos tantas comunidades rurales con acceso muy limitado a internet o sin ningún acceso”, dice. En todo el país, el personal y los voluntarios de AARP como Schlagheck trabajan para crear conciencia del potencial para la banda ancha y están convenciendo a los legisladores para que encuentren soluciones a las brechas de cobertura de internet (lo que se llama “brecha digital”), que son frecuentes en muchos lugares, en particular en las comunidades de bajos ingresos. Los expertos afirman que estas áreas suelen ser las últimas en tener banda ancha y, a menudo, a velocidades más bajas, lo que pone a la gente de estas comunidades en una continua desventaja. El acceso a la banda ancha asequible, confiable y realmente de alta velocidad puede aumentar la igualdad y hacer que las comunidades sean más habitables para todos. Si bien la banda ancha es un tema de creciente activismo, es ideal para AARP, indica Coralette Hannon, coordinadora del trabajo de activismo de telecomunicaciones a nivel estatal y local. “La banda ancha en casa, ya sea por medio de dispositivos móviles o computadoras, presenta oportunidades particularmente prometedoras para los adultos mayores”, dice Hannon. “La banda ancha no solo ayuda a que las personas mantengan relaciones sociales, sino que les permite el acceso a servicios médicos, entretenimiento, educación a distancia, telemedicina y otras actividades que contribuyen a envejecer bien”. Así es como se hace:
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As a retired NASA engineer and technology enthusiast, Ron Schlagheck is grateful for a fast Internet connection at his rural home near Winchester, Tenn. “I like to have access to information,” said Schlagheck, 73, a volunteer for AARP Tennessee whose career involved managing international teams that oversaw repairs to the Hubble Space Telescope and delivered scientific payloads on Skylab, Space Shuttle missions, and the International Space Station. Lately, he’s helped AARP make the case to Tennessee legislators that they need to expand access to broadband – another name for high-speed Internet. “We have so many rural communities that have very limited access to the Internet or none at all,” he said. Across the country, AARP staff and volunteers like Schlagheck are working to build awareness of the potential for broadband and are convincing policymakers to find solutions to Internet coverage gaps – the so-called Digital Divide – that are prevalent in many places, especially low-income communities. Experts say these areas are often the last to get broadband and often at slower speeds, leaving people in these communities at an ongoing disadvantage. Access to affordable, reliable, and truly high-speed broadband access has the ability to improve equity and make communities more livable for all. While broadband is a burgeoning advocacy topic, it’s an ideal one for AARP, says Coralette Hannon, who coordinates the association’s work on state and local telecommunications advocacy. “Home broadband, whether it’s through mobile devices or home computers, holds especially promising opportunities for older people,” Hannon said. “Broadband helps keep people socially connected, but it also enables access to healthcare services, entertainment, distance learning, telehealth, and other activities that contribute to successful aging.” Here’s how:
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