Where We Stand

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Esta semana en FinCon18 presentamos la variedad de programas e iniciativas que tenemos para ayudar a las personas en el país a planificar —e idealmente alcanzar— una jubilación segura. Incluso la embajadora financiera de AARP, Jean Chatzky, presentó en la conferencia un poderoso mensaje sobre las finanzas personales durante la próxima década. Con eso en mente, pensé en temas importantes para las mujeres en particular. El rol cambiante de las mujeres en Estados Unidos ha sido el centro de atención en los últimos años. Puedes darte cuenta al mirar los números históricos de mujeres postuladas para un cargo este año y el número récord de empresas cuyas propietarias son mujeres. Pero ¿sabes qué no está cambiando? El hecho de que las mujeres son más propensas a enfrentar la pobreza que los hombres durante la jubilación, especialmente las mujeres afro-americanas y latinas. Las mujeres enfrentan una batalla cuesta arriba cuando se trata de su seguridad financiera. En promedio, viven por más tiempo que los hombres, por lo que sus ahorros jubilatorios necesitan durar más. Además de eso, sus salarios usualmente son más bajos, por lo que se les hace más difícil ahorrar, y sus beneficios futuros del Seguro Social son menos. Más aún, muchas toman tiempo fuera del trabajo (o recurren a planes alternativos de empleo, como a tiempo parcial o por contrato) para cuidar de hijos, padres ancianos y otros seres queridos. Todos estos factores hacen que sea todavía más difícil que las mujeres hagan crecer los ahorros que necesitan para un futuro próspero y seguro. Si bien el Seguro Social es una pieza fundamental del rompecabezas, depender solo de él no es suficiente.  Sin embargo, muchas mujeres de 65 años o más dependen del Seguro Social como la fuente casi todos de sus ingresos familiares:
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This week at FinCon18 we’re showcasing the many programs and efforts that we have to help Americans plan for – and ideally achieve – a secure retirement. AARP’s Financial Ambassador, Jean Chatzky, is even delivering a powerful keynote at the conference on big themes in personal finance over the next decade. With that in mind, I got to thinking about big themes for women in particular. The ever-changing role of American women has been front and center the past few years. You can see that just by looking at the historic numbers of women running for office this year and the record-breaking number of women-owned businesses. But you know what isn’t changing? The fact that women are more likely to face poverty than men during retirement, especially black women and Latinas. Women face an uphill battle when it comes to their future financial security. On average, women live longer than men, so their retirement savings need to stretch farther into the future. On top of that, their wages tend to be lower, making it more challenging to save and their future Social Security benefits even smaller. What’s more, many take time out of the workforce (or turn to alternative work plans like part-time or contracting) to provide care for children, elderly parents and other loved ones. All of these factors make it even harder for women to grow the savings they need for a bright and secure future. While Social Security is a critical piece of the puzzle, it is not enough to depend on.  Yet, so many women age 65+ rely on Social Security for nearly all of their family income:
We’ve all experienced our phones ringing off the hook with a barrage of telemarketing calls. While these calls can be a real nuisance, some are far worse. Scammers use the latest telemarketing technology to rip off victims to the tune of millions of dollars each year. The threat of financial loss is especially great for older Americans living off of their retirement nest eggs.
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Ron Schlagheck, ingeniero jubilado de la NASA y aficionado a la tecnología, está agradecido por tener una conexión rápida a internet en su casa rural cerca de Winchester (TN). “Me gusta tener acceso a la información”, afirma Schlagheck, de 73 años, voluntario de AARP Tennessee, cuya carrera consistió en administrar equipos internacionales que supervisaban las reparaciones del telescopio espacial Hubble y entregaban cargamentos científicos al Skylab, misiones del trasbordador espacial y la Estación Espacial Internacional. Recientemente, ayudó a AARP a plantear ante la legislatura de Tennessee la necesidad de expandir el acceso a la banda ancha (otro nombre para internet de alta velocidad). “Tenemos tantas comunidades rurales con acceso muy limitado a internet o sin ningún acceso”, dice. En todo el país, el personal y los voluntarios de AARP como Schlagheck trabajan para crear conciencia del potencial para la banda ancha y están convenciendo a los legisladores para que encuentren soluciones a las brechas de cobertura de internet (lo que se llama “brecha digital”), que son frecuentes en muchos lugares, en particular en las comunidades de bajos ingresos. Los expertos afirman que estas áreas suelen ser las últimas en tener banda ancha y, a menudo, a velocidades más bajas, lo que pone a la gente de estas comunidades en una continua desventaja. El acceso a la banda ancha asequible, confiable y realmente de alta velocidad puede aumentar la igualdad y hacer que las comunidades sean más habitables para todos. Si bien la banda ancha es un tema de creciente activismo, es ideal para AARP, indica Coralette Hannon, coordinadora del trabajo de activismo de telecomunicaciones a nivel estatal y local. “La banda ancha en casa, ya sea por medio de dispositivos móviles o computadoras, presenta oportunidades particularmente prometedoras para los adultos mayores”, dice Hannon. “La banda ancha no solo ayuda a que las personas mantengan relaciones sociales, sino que les permite el acceso a servicios médicos, entretenimiento, educación a distancia, telemedicina y otras actividades que contribuyen a envejecer bien”. Así es como se hace:
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As a retired NASA engineer and technology enthusiast, Ron Schlagheck is grateful for a fast Internet connection at his rural home near Winchester, Tenn. “I like to have access to information,” said Schlagheck, 73, a volunteer for AARP Tennessee whose career involved managing international teams that oversaw repairs to the Hubble Space Telescope and delivered scientific payloads on Skylab, Space Shuttle missions, and the International Space Station. Lately, he’s helped AARP make the case to Tennessee legislators that they need to expand access to broadband – another name for high-speed Internet. “We have so many rural communities that have very limited access to the Internet or none at all,” he said. Across the country, AARP staff and volunteers like Schlagheck are working to build awareness of the potential for broadband and are convincing policymakers to find solutions to Internet coverage gaps – the so-called Digital Divide – that are prevalent in many places, especially low-income communities. Experts say these areas are often the last to get broadband and often at slower speeds, leaving people in these communities at an ongoing disadvantage. Access to affordable, reliable, and truly high-speed broadband access has the ability to improve equity and make communities more livable for all. While broadband is a burgeoning advocacy topic, it’s an ideal one for AARP, says Coralette Hannon, who coordinates the association’s work on state and local telecommunications advocacy. “Home broadband, whether it’s through mobile devices or home computers, holds especially promising opportunities for older people,” Hannon said. “Broadband helps keep people socially connected, but it also enables access to healthcare services, entertainment, distance learning, telehealth, and other activities that contribute to successful aging.” Here’s how:
Think for a moment about everything you do in a typical week . . . going to work or school or volunteering, visiting friends and family, getting to a doctor’s appointment or the grocery store, grabbing a bite to eat, catching a movie . . . and you’ll understand why safe, affordable transportation options are a key component of what we at AARP call “livable communities” – great places to live for people of all ages. Day-to-day mobility is critical to earn a living, raise a family, contribute to your community, and, really, enjoy life.
NCSL SQ
La fuerza laboral actual es muy diferente a la de hace una década. El rápido crecimiento de los empleos propios de la “economía colaborativa” (conductor de Uber, empleado independiente o de temporada) implica una cantidad menor de trabajadores con acceso a los planes jubilatorios por medio de su lugar de empleo. De hecho, la mitad de los empleados en Estados Unidos no tienen manera de ahorrar para su jubilación por medio de su sueldo, y el sector privado no ha hecho nada durante los últimos 40 años para corregir este problema. Sin embargo, sabemos que las personas tienen probabilidades 15 veces más altas de ahorrar si lo hacen por medio de su lugar de empleo. Los programas de Trabajo y ahorro ofrecen una solución innovadora para abordar la realidad cambiante. Este programa para la jubilación, al estilo de los planes 529, permitirá que más empleados, como los milénicos, quienes cambian de empleo más a menudo, incrementen sus ahorros y asuman el control de su futuro. Los programas de Trabajo y ahorro presentan una opción fácil, asequible y lista para usar, para que las empresas ofrezcan una opción de ahorros jubilatorios a sus empleados por medio de sus cheques de sueldo. Las cuentas de Trabajo y ahorro les dan el control a los trabajadores del país. Son voluntarias, por lo que el empleado decide si quiere participar y qué cantidad deducir de manera automática de su salario. Además, ya que los ahorros provienen de su propio dinero, lo pueden trasladar de un empleo a otro, con la confianza de que podrán contar con él durante su jubilación. ¿Nos podemos permitir no cambiar?Si bien el Seguro Social es una pieza fundamental del rompecabezas, depender solo de él no es suficiente. En promedio, los beneficios anuales del Seguro Social para una familia de 65 años o más es únicamente de $18,000, pese a que los adultos mayores en Estados Unidos gastan alrededor de $20,000 por año únicamente en comida, servicios públicos y atención médica. A este ritmo, uno de cada dos hogares no podrá costear sus necesidades básicas, y podrían tener que depender de la asistencia pública en el futuro. Pero el programa Trabajo y ahorro puede cambiar esta situación. Brindar una manera fácil para que los empleados incrementen sus ahorros ayudaría a disminuir la cantidad de trabajadores del país que, en el futuro, dependerían de la asistencia pública, lo que representaría un ahorro para los contribuyentes. De hecho, los estados que tomen acción hoy mismo podrían ahorrarle a los contribuyentes hasta $33,000 millones durante los próximos 10 años. Algunos estados ya han adoptado esta iniciativaEsta semana, me reuniré con casi 1,500 legisladores y personal legislativo en la National Conference of State Legislatures (conferencia nacional de asambleas legislativas estatales), para compartir más información sobre los muchos beneficios de los programas de Trabajo y ahorro, ya que los estados han tomado la iniciativa de abordar este problema crucial. Será muy interesante, pues me acompañará Jean Chatzky, la embajadora financiera de AARP.
NCSL SQ
Today’s workforce looks drastically different than it did even a decade ago. A swift rise in alternative “gig economy” jobs (like Uber drivers, freelancers, and seasonal workers) means fewer workers have access to workplace retirement plans. In fact, half of American workers have no way to save for retirement out of their regular paycheck, and the private sector has failed to fill this gap over the last 40 years. But, we know people are 15 times more likely to save if they can do so at work.
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AARP led a group of 75 organizations yesterday, calling on Secretary of Health and Human Services (HHS) Alex Azar to implement the bipartisan Recognize, Assist, Include, Support and Engage (RAISE) Family Caregivers Act. In a RAISE Family Caregivers Act HHS Implementation Group Letter June 2018 Final , the organizations write, “Millions of individuals count on family caregivers every day. Family caregivers are counting on implementation of this commonsense law.” The RAISE Family Caregivers Act, which passed Congress with overwhelming support and was signed into law by President Trump on January 22, requires the Secretary of HHS to develop a strategy to support family caregivers within 18 months of the law’s enactment – the clock started ticking five months ago. According to the new law, the Secretary must:
Utilities SQ
El verano ha llegado, y se pronostican temperaturas muy altas en casi todo el país. De nuevo nos quedaremos en nuestros hogares, oficinas, cafés y centros comerciales con aire acondicionado. Y todo eso tiene un costo —un gran costo— en la forma de facturas mensuales de electricidad más altas que cualquier persona con ingresos fijos encontrará difícil de pagar. Lo que gastan los consumidores en electricidad para sus hogares se basa principalmente en cuánta energía consumen. Por eso es que los aumentos en las facturas de electricidad frecuentemente están relacionados con los cambios en la temperatura exterior. Según la U.S. Energy Information Agency, la familia típica en Estados Unidos pagará un promedio de $426 por la electricidad este verano, un aumento de aproximadamente un 3% en comparación con el verano pasado. A muchos jubilados, como Lucille Moore, residente de Indianápolis de 84 años, sencillamente no les alcanza el presupuesto para los gastos más elevados de los servicios públicos. "Muchos adultos mayores toman medicamentos costosos, y muchos no pueden salirse del presupuesto para pagar facturas inesperadas (de los servicios públicos) como esta", dice Moore. Moore, voluntaria de AARP Indiana y trabajadora jubilada de una fábrica de productos electrónicos, ya está luchando con su proveedor de electricidad, Indianapolis Power & Light Co. (IPL), por los aumentos inexplicables en su cuenta. Su factura de electricidad se disparó en febrero a $344, algo impresionante dado que ella normalmente paga unos $100 al mes. Algo que empeorará la situación para Moore y otras personas en Indianápolis es que IPL desea cobrar un cargo nuevo mensual que representa un aumento, de $17 a $27, para prácticamente todos los clientes de servicios públicos antes de que ni siquiera enciendan una luz. AARP Indiana está luchando contra este cargo —tanto como otras solicitudes de ingresos— con los que IPL recibiría $97 millones al año. Las oficinas estatales de AARP están trabajando arduamente para ahorrarles dinero a los consumidores como Lucille en sus facturas mensuales de servicios públicos. Estas son las actividades que se han llevado a cabo recientemente en varios estados:
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