Nueva alerta sobre el uso de antiinflamatorios

Bueno, ahora sí que como dice el refrán, “éramos pocos y parió la abuela”.iStock_000004494525Small

Hace un tiempo tras el consejo de un buen amigo con un doctorado en bioquímica decidí dejar el uso de analgésicos como el acetaminofén (conocido por su marca más común, Tylenol) ante el conocimiento de que estos podrían ser incluso tóxico para nuestro hígados. Mi amigo me enfatizó que él no lo tomaba y que había mejores alternativas en el mercado de medicamentos para el dolor.

Fotos: Que los alimentos no se vuelvan tu ‘dolor de cabeza’

Tomando esto en consideración comencé a optar por el ibuprofeno y sus medicamentos asociados de la familia de los antiinflamatorios no esteroides o NSAIDs —como comúnmente se conocen por sus siglas en inglés para nonsteroidal anti-inflamatory drugs— y que incluyen el diclofenaco y el naproxen, entre otros. Estos llevan nombres como el Advil, Motrin y Aleve. Me parecía a mí una alternativa más segura al uso del acetaminofén o el paracetamol para tratar una migraña ocasional o dolor luego de una sesión de ejercicios, no obstante, no estás completamente libre de riesgos como ocurre con cualquier medicamento.

Por suerte no soy persona de necesitar muchos analgésicos pero sí sé que hay gente que por diversas condiciones los necesitan casi a diario o durante un tiempo de terapia razonable. Para dolores de artritis, menstruales, de cabeza o un catarro.

Pues en estos días pasados la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) decidió que esta clase de medicamentos —muchos de ellos ampliamente disponibles en las estanterías de farmacias y supermercados— requerirán un cambio de etiquetas para señalar que su consumo representa un aumento del riesgo de sufrir un ataque al corazón o derrame cerebral. Algo significativo para la comunidad de pacientes del corazón y enfermedades cardiovasculares.

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Ya en el año 2005, la FDA había requerido la advertencia en los empaques de estos medicamentos al conocerse su riesgo. Pero luego de años de estudios y observaciones clínicas, la agencia ha reconocido que su uso puede representar un peligro mayor de lo pensado.

Dice la FDA que el riesgo de un incidente cardíaco aumenta tan temprano como en la primera semana de uso y a mayor dosis, mayor el riesgo. La posibilidad de sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral aumenta tanto en pacientes sanos como en los que tienen condiciones cardiovasculares.

Por esto, las farmacéuticas tendrán que cambiar sus empaques para reflejar esta nueva información.

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Y pienso que vale la pena entonces evaluar cómo los estamos usando y pensar de qué otras maneras podemos ayudarnos a controlar nuestros dolores, ya sea mediante la prevención de una migraña evitando ciertos alimentos o con terapias alternativas como masajes, acupuntura o hasta perdiendo un poco de peso para no sobrecargar nuestras articulaciones.

Ya saben, revisen sus botiquines y ¡a cuidarse!

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