'Regla del 10', una guía para que todos los estudiantes vayan a la universidad

Con el aumento de los costos universitarios y la carga de la deuda estudiantil, hay un creciente debate nacional sobre qué y cómo hacer para que la educación superior sea más económica.

Aunque no hay respuestas mágicas ni reglas de oro sobre lo que deberían pagar las familias cuando se trata de la educación superior, la Fundación Lumina publicó recientemente una guía de referencia que define la “factibilidad” de ir a la universidad en términos de lo que pueden y deben pagar las familias y los estudiantes.

El documento de la organización educativa sin fines de lucro, titulado ‘ A Benchmark for Making College Affordable’ (Un marco de referencia para hacer asequible los costos universitarios), propone la “Regla del 10”: que las familias paguen la universidad con un 10% de sus ingresos discrecionales ahorrados durante más de 10 años y que los estudiantes trabajen 10 horas a la semana, mientras se encuentran en el instituto universitario.

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Esta “Regla del 10" podría ser adaptada a las circunstancias financieras de las familias, según Zakiya Smith, director estratégico de Lumina. No se espera que las familias que viven por debajo del 200% de la línea de la pobreza, por ejemplo, contribuyan con ahorros o se endeuden; sin embargo, el estudiante sí podría trabajar. Suponiendo que el estudiante recibió el salario mínimo federal de $7,25 por 10 horas de trabajo a la semana, podría contribuir con $3.625 al año, o $14.500 en cuatro años, según el documento.

Students Walking To The College
Vinko Murko

Una familia que gane un promedio de 100.000 en 10 años podría ser capaz de contribuir 51.500 basado en el componente de ahorro de la regla. Y con el dinero extra que obtuvo el estudiante por su trabajo de medio tiempo, la familia podría evitar pedir préstamos para cubrir el costo de muchas universidades públicas.

Esto es asumiendo que los institutos universitarios mantengan la línea en el costo de la asistencia y que el gobierno aumente la inversión en educación superior. Los precios de la universidad, como señala el informe, se han disparado en un promedio del 45% en la última década, mientras que los ingresos de los hogares han reducido en un 7%.

La carga de pagar la universidad puede disuadir a los estudiantes de matricularse y obtener sus grados, y eso es especialmente cierto para los estudiantes de escasos recursos. Sólo el 9% de los estudiantes del sector más bajo de ingresos tiene una licenciatura, en comparación con el 54% del sector más alto. Eso es especialmente preocupante dado que los expertos en economía laboral proyectan que 65% de todos los puestos de trabajo requerirán de una educación superior para el año 2020.

"Nuestro éxito como nación está indisolublemente ligado a nuestra capacidad de garantizar que todas las personas, independientemente de sus ingresos, tengan acceso a las oportunidades de educación superior, y no estamos cumpliendo con este objetivo", dijo Dewayne Matthews, vicepresidente de desarrollo estratégico de la Fundación Lumina . "Hay que derribar los obstáculos que tienen los estudiantes de bajos ingresos en el camino a la universidad, este incluye el costo, que es un obstáculo importante".

Foto: simonkr/istockphoto

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