Del nido vací­o al nido lleno

Angelita ha aterrizado. Nuevamente.

Aunque, esta vez, lo hizo en mi nido vací­o, y ha llegado con un tí­tulo universitario bajo el brazo. Al igual que mi propia hija, Angelita integra el creciente número de hijos adultos -apodados “hijos bumerán”- que combaten la recesión mudándose nuevamente a sus hogares de origen mientras buscan trabajo revisando minuciosamente las carteleras de empleos.

Tengo el recuerdo ví­vido de las olas de emoción que me embargaban mientras, juntas, empacábamos la última caja, antes de que se fuera a la universidad para comenzar nuevas aventuras. Esa noche, como cuando nació, volví­ a tomar conciencia de cómo cada etapa de su vida tendrí­a un efecto dominó sobre la mí­a. Esa fase se convirtió en una época de reinvención y de vivir mi segunda juventud mejor que la primera.

Retrocedamos cuatro años en el tiempo. ¿Divorcio? Listo. ¿Pretendientes? Listo. ¿Apartamento nuevo en una zona de moda de la ciudad? Listo. ¿Una hija de veintidos años tocando mi puerta? ¡Un momento! No me malentiendan, ante todo soy una madre, pero ¿qué se hace cuando un hijo adulto se convierte en un nuevo compañero de cuarto que no paga alquiler?

Angelita y mi hija no son las únicas. Los titulares nos recuerdan el constante crecimiento del desempleo que ha acompañado la debacle financiera. Una reciente encuesta de AARP indica que la recesión ha tornado la vida particularmente difí­icil para muchos adultos mayores hispanos. Pero ellos están dando pasos positivos. Lea acerca de cómo están adquiriendo nuevas aptitudes, comenzando negocios y ayudando a familiares con la esperanza de un aterrizaje seguro.

Y si usted mismo está buscando trabajo, póngase en contacto con otras personas y encuentre consejos sobre cualquier cosa, desde cómo mejorar su currí­culum vitae hasta cómo lanzar su propia empresa. ¿Está jubilado? ¿Qué le parece retomar los estudios para concretar algún interés que pospuso por criar a su hijo bumerán?

En cuanto a Segunda, parecerí­a que está haciendo todo lo posible para apoyar a Angelita en la búsqueda de empleo, mientras trata de dilucidar qué potencial pretendiente elegir para la segunda vuelta del Juego de la Citas de la Divorciada. ¿Alguna sugerencia? Por favor, déjela abajo.

En lo que a mí­ respecta, ¿alguna sugerencia sobre cómo lidiar con un nido lleno?

Gracias,

-Gaby